← Back to Podcast/ALGUIEN EMPEZÓ A AHOGARSE EN UNA CISTERNA VACÍA… Y LO GRABÉ
Episode Transcript

ALGUIEN EMPEZÓ A AHOGARSE EN UNA CISTERNA VACÍA… Y LO GRABÉ

Speaker 2: Hola familia, este relato lleva más de dos años guardado

esperando su turno y decidimos sacarlo hoy mismo. Espero que

lo disfruten. La cisterna vacía. Llevo 15 años guardando una

grabación que hice en el patio de mi casa. Se

oye agua moviéndose y, al fondo, un hombre que dice,

se me está yendo. Cuando grabé eso, acabábamos de vaciar

la cisterna. Un plomero había bajado a limpiarla. Pasó en

mayo de 2011. Yo tenía 20 años, trabajaba en una

ferretería y vivía con mi mamá en Aguascalientes. Ella preparaba

comidas para dos talleres de la colonia. Desde temprano tenía

las ollas en la lumbre y los recipientes acomodados sobre

la mesa. La cisterna estaba en el patio junto al lavadero.

Tenía una tapa de fierro que se levantaba con dos asas.

Por ahí pasábamos para llegar al baño de atrás y

al tendedero. Yo había crecido en esa casa y ayudaba

a mi mamá a sacar agua con una cubeta cuando

fallaba la bomba. El lunes de esa semana escuchamos los

primeros golpes. Yo estaba lavándome las manos para desayunar. Sonaron

debajo de mis pies, tres golpes separados. Mi mamá salió

de la cocina con un trapo en la mano. Otra

vez el flotador, dijo. Últimamente la cisterna se llenaba de más.

Ella ya había apartado una mañana con el señor que

nos arreglaba la bomba. Quedó de ir el miércoles. Levanté

la tapa. El agua estaba casi hasta arriba. Moví la

varilla del flotador con un palo, como había visto hacer

al plomero. Los golpes pararon. El martes, al regresar del trabajo,

encontré a mi mamá sentada en la cocina con la

puerta del patio cerrada. Me preguntó si había vuelto a

la casa durante la tarde. Le dije que había comido

en la ferretería. Según ella, mientras lavaba una olla, escuchó

que alguien decía,« Ayúdame». Pensó que yo estaba revisando la cisterna.

Se acercó al borde y preguntó qué había pasado. La

voz volvió a pedir ayuda. Mi mamá me dijo que

había sonado como una persona hablando con la boca pegada

a la pared. Se entendían las palabras, pero costaba reconocer

la voz. Fui a preguntar a la vecina. Su ventana

daba a nuestro patio y muchas veces escuchábamos su televisión.

Tenía a sus nietos en casa. Esa tarde habían estado

viendo caricaturas. Volví y se lo conté a mi mamá.

El miércoles llegó el plomero. Sacó el agua con una

bomba y una manguera que atravesaba la casa hasta la calle.

Después bajó por una escalera, barrió el sedimento y cambió

el flotador. yo le pasaba las herramientas desde arriba le

pregunté si por ahí podía escucharse la televisión de al

lado me dijo que una cisterna vacía hacía mucho eco

mientras hablaba desde abajo su voz se oía más gruesa

eso me tranquilizó cuando terminó dejó abierta la entrada del

agua a nuestra calle le llegaba durante la noche así

que tardaría varias horas en volver a llenarse mi mamá

le pagó y lo acompañó a la puerta yo estaba

enrollando una extensión cuando escuché un chapoteo me asomé había

un poco de humedad en las esquinas y las marcas

de la escoba sobre el piso el ruido volvió a

sonar parecía que alguien estaba revolviendo el agua con los

brazos llamé a mi mamá ella se quedó a mi

lado sujetando el trapo con el que había envuelto unas

tortillas los dos escuchamos a un hombre hablar desde abajo

saqué mi celular uno de teclas que tenía grabadora, y

lo acerqué a la abertura. Mi mamá me pedía que

alumbrara otra vez. Mientras yo sostenía el teléfono, ella metió

la luz de una lámpara hacia el fondo. La voz

alcanzó a decir aquella frase. Guardé la grabación y me

quedé mirando el piso de la cisterna. Entonces escuché. Sácame.

Era la voz de mi mamá. Ella estaba junto a mí.

Me apretó el brazo con tanta fuerza que me dejó

las uñas marcadas. La voz de abajo repitió la palabra,

ahora con dificultad como si estuviera tragando algo. Mi mamá

me jaló hacia la cocina. Tápala, me dijo, y vámonos

con tu tía. Esa noche dormimos allá. Mi tía escuchó

el audio en su teléfono porque se lo mandé. Me

pidió que lo pusiera otra vez. Acabó preguntando si el

plomero había dejado algo encendido. Yo le dije que la

bomba de la casa estaba desconectada. Mi mamá se quedó

callada durante toda esa conversación. Cuando mi tía salió a

comprar pan, me preguntó,¿ tú también me oíste, verdad? Le

dije que sí. El jueves buscamos a un albañil. Mi

mamá quería poner un tinaco en el patio y rellenar

la cisterna. La casa era suya y tenía unos ahorros

guardados para cambiar el techo de la cocina. Decidió usar

ese dinero. El albañil fue a verla conmigo. Levantó la tapa,

midió la abertura y calculó el material. El agua ya

había vuelto a entrar durante la noche. Me preguntó por

qué queríamos quitarla si todavía servía. Le puse la grabación,

acercó el teléfono al oído y luego me lo devolvió.

Entonces el tinaco lo quieres aquí, junto al lavadero. Le

señalé el lugar. Quedamos para el viernes. Primero, iban a

instalar el tinaco y pasarle parte del agua. Después vaciarían

lo demás para empezar a rellenar. Mi mamá y yo

volvimos esa mañana. Ella necesitaba recoger recipientes para seguir cocinando

en casa de mi tía. El albañil llevó a un ayudante.

Quitaron la tapa y la recargaron contra la pared. Dejaron

una manguera tendida por el patio mientras preparaban la bomba.

Yo estaba en la entrada ayudando a meter el tinaco

por la puerta. cuando escuché un golpe y después el agua.

El ayudante gritó. Solté el tinaco y corrí. Mi mamá

estaba dentro de la cisterna. Le veía un brazo y

la parte de atrás de la cabeza. El agua se

movía alrededor de ella. Me tiré al piso y estiré

la mano, pero quedaba demasiado abajo. Me metí por la abertura.

El agua me llegó al pecho. Agarré a mi mamá

por debajo de los brazos y traté de levantarle la cara.

Tenía sangre en el pelo junto a la frente. Cuando

conseguí apoyarla contra mí, abrió los ojos. Sácame, me dijo.

El albañil estaba bajando la escalera. Yo intentaba acercarla a

los peldaños, pero los pies se me resbalaban en el piso.

Mi mamá me había agarrado de la camisa. Sentí como

sus dedos fueron aflojándose. Empecé a gritar. El albañil se

inclinó desde la escalera para tomarla de los brazos. Durante

unos segundos, los dos tiramos de ella en direcciones distintas.

Su cara volvió a tocar el agua y yo la

levanté como pude, sujetándola del cuello y la espalda. El

ayudante se asomó desde arriba y entre los tres conseguimos sacarla.

Cuando subí, ya la habían acostado junto al lavadero. El

albañil estaba hablando por teléfono. Su ayudante le apretaba el

pecho con las dos manos. Yo me arrodillé junto a

ella y seguí llamándola. Después el muchacho nos contó que

mi mamá había ido al lavadero con una cubeta. Resbaló

cerca de la manguera y cayó por la abertura. Él

había visto que se golpeaba la cabeza contra el borde.

En el hospital nos dijeron que el golpe había sido

muy fuerte. Mi mamá murió el sábado por la mañana.

Mi tía se encargó de que terminaran el trabajo en

la casa. Yo me quedé con ella varias semanas. Había

dejado mi ropa de trabajo en un cajón. y cada

noche lavaba una camisa para el día siguiente. Volví a

escuchar la grabación después del funeral. Al oírla, reconocí los

golpes del fondo. Eran las patas de la escalera chocando

contra la abertura, como las había escuchado mientras sostenía a

mi mamá en el agua. Luego habló el hombre. Hasta

ese momento yo había pensado que era alguien mayor. La

voz salía ronca y cortada con una respiración que casi

tapaba las palabras. Era yo. Eso había gritado cuando los

dedos de mi mamá se soltaron de mi camisa y

sentí que empezaba a pesar más entre mis brazos. Se

me está yendo. El audio lo había grabado el miércoles.

Yo había dicho esas palabras el viernes. Lo copié a

una computadora y lo he ido pasando cada vez que

la cambio. Todavía me cuesta llegar hasta el final. Después

de mi voz, se escucha a mi mamá muy cerca

del teléfono. Me dice, mira bien, hijo, ahí no hay nadie.

Estaba de pie a mi lado, sosteniendo la lámpara, dos

días antes de caerse. Ahora, actualmente, ya no vivo ahí.

Gracias por escucharme.

This transcript was automatically generated by the podcast creator and may contain errors. Aggregated via the PodcastIndex API.