← Back to Podcast/Ansiedad ¡Déjame en paz!
Episode Transcript

Ansiedad ¡Déjame en paz!

En este episodio de Ideas para Vivir Mejor hablamos sobre uno de los problemas más comunes de la vida moderna: la ansiedad. ¿Por qué aparece la ansiedad? ¿Por qué sentimos el corazón acelerado, tensión o pensamientos negativos sin saber exactamente por qué? ¿Y qué podemos hacer para calmar la mente y recuperar la paz interior?

En este episodio descubrirás: 
• Qué es realmente la ansiedad y por qué no es tu enemiga
• Cómo el estilo de vida moderno está aumentando los niveles de estrés
• El papel de la serotonina, el cortisol y la oxitocina en tu estado emocional
• Los disparadores de la ansiedad que muchas personas no identifican
• Las trampas mentales que alimentan el miedo y la preocupación
• Cómo funciona la paradoja de la aceptación
• La técnica de la flecha descendente para desmontar pensamientos negativos
• Cómo enfrentarte a tus miedos con la escalera del valor

Si alguna vez has sentido que tu mente no se detiene, que vives en alerta constante o que te cuesta encontrar calma, este episodio puede ayudarte a entender qué está ocurriendo dentro de ti y qué puedes empezar a cambiar desde hoy. Porque aprender a vivir mejor no significa eliminar los problemas, sino desarrollar una relación más consciente con nuestra mente y nuestras emociones.

❤️ Únete al Patreon de Ideas para Vivir Mejor. Tendrás acceso a un mentor virtual 24/7, entrenado con libros de desarrollo personal y profesional y cientos de horas del podcast, para ayudarte a pensar mejor sobre aquello que te preocupa
👉 Entra en Patreon

📘 En mis libros encontrarás ideas claras, profundas y aplicables para recuperar tu dirección, tu calma y tu poder personal. Están pensados para personas normales, con responsabilidades reales, que quieren vivir con más sentido sin huir de su vida.
👉 Descúbrelos y empieza a construir una vida más alineada contigo.

Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/ideas-para-vivir-mejor-desarrollo-personal-y-profesional--5343176/support.

Ideas para vivir mejor: Desarrollo personal, profesional, espiritualidad, libertad financiera,emprender y liderazgo para personas que quieren convertirse en su mejor versión.

Speaker 2: Hola a todos y bienvenidos a Ideas para vivir mejor.

Hoy te traigo las ideas principales de Ansiedad, déjame en paz,

un libro escrito por Alejandro Martínez Rico. Antes de empezar,

una cosa muy rápida. Este es un podcast para personas

ocupadas que no quieren consumir ideas, sino que quieren usarlas

así que si alguna vez te ha pasado que escuchas

un episodio te suena bien pero luego tu vida sigue

exactamente igual eso tiene solución en patreon tenemos ideas en

acción ahí las bajamos a tierra con el oráculo nuestro

mentor virtual 24 7 que está entrenado con las mejores ideas de

cientos y cientos de los mejores libros de desarrollo personal

y profesional para cuando estés bloqueado para cuando dudes o

para cuando necesites una respuesta inmediata te dejo su enlace

en en la descripción. Y ahora sí, vamos con el

libro y con el episodio. El libro nos dice que

hay algo importante cuando hablamos de ansiedad. Y ese algo

importante es que no importa tu edad ni si eres

joven o eres más mayor o en qué país has nacido.

La ansiedad es algo que no discrimina. La ansiedad es

algo que puede tocar la puerta de cualquier persona en

cualquier momento. Le pasa al estudiante que está estudiando preparándose

para un examen, le pasa al profesional que siente que

no llega a todo, le pasa a ese padre o

a esa madre que está todo el día intentando equilibrar trabajo,

familia y responsabilidades como si estuviera en la cuerda floja.

Incluso la ansiedad puede aparecer cuando en teoría todo parece

ir bien. Hay muchas personas que sienten ansiedad incluso cuando

creen que tienen las herramientas para controlarla. Y entonces nos preguntamos,¿

qué me está pasando?¿ Por qué me siento así si

en realidad no tengo un problema grave en estos momentos

que lo justifique? Y la respuesta nos dice el libro

que tiene mucho que ver con cómo vivimos hoy. Nunca

antes en la historia de la humanidad nunca habíamos tenido

tanta información, tantas comodidades también y tantas oportunidades. Y eso

está muy bien, pero también al mismo tiempo vivimos en

una época que tiene un nivel de estímulos completamente desbordado.

Y nuestro cerebro no ha evolucionado para vivir en ese entorno.

Nuestro cerebro ha evolucionado para ir caminando por la naturaleza, cazar, recolectar,

convivir en grupos pequeños, resolver problemas puntuales. Pero hoy vivimos

rodeados de estímulos constantemente. A través de la pantalla, a

través de las noticias, a través de los correos, en

las reuniones. Parece que todo pasa a la vez y

todo exige nuestra atención a la vez. Y nuestro cerebro

sencillamente no está preparado para gestionar tanta información al mismo tiempo.

El libro menciona un estudio que dice que el 84%

de las personas revisa el teléfono móvil mientras está viendo

una serie o una película. El 84% está haciendo otra cosa,

está mirando otra pantalla. Hay una segunda pantalla en esa habitación.

Piénsalo por un momento. Esto significa que ni siquiera somos

ya capaces de ver una película. No somos ya capaces

de hacer Una sola cosa. Piensa cómo era ver una

película antes. Era una experiencia tranquila. Ahora ya no. Ahora

necesitamos mirar el móvil, necesitamos responder mensajes, necesitamos revisar las

redes sociales, necesitamos mirar las noticias. Estamos viendo una pantalla

y a la vez estamos consultando otra.¿ Qué pasa cuando

hacemos esto? Que llegamos a un punto que se llama

sobrecarga mental. Sobrecarga mental. hemos desarrollado una incapacidad casi patológica

para desconectar. Nos cuesta muchísimo estar simplemente presentes, sentarnos, respirar

y no hacer nada. Porque nos parece que si no

estamos haciendo algo productivo, estamos perdiendo el tiempo. Y hay

un problema con esa mentalidad, que esa productividad muchas veces

es falsa. Sí, respondemos mensajes, sí, miramos las redes, sí,

saltamos de una tarea a otra, pero al final del día...

Sentimos que estamos agotados, sentimos que no hemos avanzado realmente

y sentimos que nuestra mente está acelerada. Ese estado permanente

de alerta tiene consecuencias. Y una de las consecuencias más

importantes es la ansiedad. La ansiedad, en gran medida, es

la respuesta natural que da el cuerpo a una vida

que intentamos vivir demasiado rápido. Pero hay una cosa muy

importante también y es que la ansiedad no es nuestra enemiga.

En realidad la ansiedad es un sistema de protección, es

una especie de alarma. Y cuando aparece en pequeñas dosis

es incluso algo útil porque te ayuda a estar alerta,

te ayuda a concentrarte, te ayuda a reaccionar cuando hay

un peligro, te ayuda a prepararte cuando tienes un reto importante.

Por ejemplo, tener un poco de ansiedad antes de una

presentación importante te puede ayudar a prepararte mejor. O antes

de un examen, un poquito de ansiedad te motiva a estudiar.

problema es cuando esa alarma no se apaga nunca. Es decir,

cuando el sistema de alerta de nuestro cuerpo está funcionando

por el día y por la noche 24-7 y sin descanso.

Entonces la ansiedad deja de ser algo útil y empieza

a convertirse en un problema bastante serio. Cuando tenemos ese

sistema de alerta activado durante demasiado tiempo, nuestro cuerpo, no

te quepa duda, paga un precio. Hay muchas personas con

ansiedad que experimentan síntomas físicos reales, Y sienten que les

falta el aire... O que se marean... O sienten molestias

en el aparato digestivo... O presión en el pecho... O palpitaciones...

O sudan... O tienen tensión muscular... En fin... Hay un sinfín...

De síntomas físicos... Y muchas veces esas personas...¿ Qué hacen?

Pues ir al médico... Y hacerse pruebas... Y les dicen

que todo está bien... Porque los análisis salen normales... Sus

pruebas no muestran ninguna enfermedad... Pero los síntomas siguen estando ahí...

Son reales... Y eso a la persona... le genera normalmente

todavía más angustia. Porque entonces empieza a pensar, oye, si

todo está bien,¿ qué me está pasando que los médicos

no están sabiendo ver? Y la respuesta es que el

cuerpo está reaccionando al estrés interno. Aunque ese estrés no

sea visible, porque para nuestro cerebro una amenaza imaginada puede

provocar exactamente la misma reacción que una amenaza real. Esto

es muy importante. Es decir, nuestro cerebro... reaccionaría igual ante

un león que tenemos delante o ante la posibilidad de

perder un trabajo. Para el cerebro, las dos situaciones están

activando el mismo sistema de supervivencia. Por eso la ansiedad

nos provoca síntomas físicos tan intensos, porque nuestro cuerpo cree

y siente y nos hace sentir que estás en peligro,

aunque en realidad no estás en peligro vital, solamente estás

enfrentándote a un momento de más o menos incertidumbre. Por

eso es importante entender que la ansiedad no aparece por casualidad.

Muchas veces es un mensaje, es una señal que nos

manda nuestro cuerpo, es un recordatorio de que algo en

nuestra vida necesita determinado nivel de atención. Puede ser que

llevemos un ritmo de vida demasiado acelerado, puede ser que

tengamos una preocupación latente que llevamos tiempo evitando, puede ser

que necesitemos tomar una decisión importante o puede ser una

emoción que no te estás permitiendo sentir. La ansiedad no

siempre es el problema. A veces es la señal de

que hay algo más profundo que necesitamos escuchar. Y para

entender eso necesitamos, como casi siempre, mirar dentro de nosotros.

Necesitamos entender qué es lo que está pasando en nuestro cerebro.¿

De acuerdo? Y eso es lo que el libro va

profundizando página a página. Cuando lo que... Cuando hablamos o

cuando piensas en lo que sientes cuando tienes ansiedad, seguramente

no sea solamente un síntoma o síntomas psicológicos. Son síntomas biológicos.

Esto es un concepto un poco complejo. Déjame explicártelo con

un ejemplo. Imagínate que tu cerebro es una ciudad, una

gran ciudad. Una ciudad que está llena de millones de

neuronas que se comunican entre sí. Y en esa ciudad...

hay mensajeros. Esos mensajeros son los neurotransmisores, esas pequeñas moléculas

que llevan mensajes de una neurona a otra. Esos mensajes

dicen cosas, ¿no? Dicen relájate, presta atención, huye, disfruta, descansa,

ponte en alerta, yo que sé. Cuando esos mensajeros están equilibrados,

la ciudad funciona bien. Cuando ese equilibrio se rompe, la

ciudad entra en caos. Y eso es lo que pasa

muchas veces con la ansiedad. Hay Tres protagonistas clave en

esta historia de nuestro cerebro. Tres neurotransmisores que influyen muchísimo

en cómo nos sentimos. La serotonina, el cortisol y la oxitocina.

La serotonina es la hormona de la felicidad, aunque en

realidad no es exactamente una hormona, sino un neurotransmisor. Pero bueno,

lo importante es lo que hace. La serotonina es como

el sol en tu jardín interior. Cuando la tienes presente

en cantidades adecuadas, Te sientes en calma, con mejor estado

de ánimo, duermes mejor, tienes una mente más estable, etc.

Cuando tus niveles de serotonina bajan, te vas a sentir triste, irritable,

con ansiedad, no duermes bien. Y solemos pensar que la

serotonina se produce en el cerebro, pero el 90% de

la serotonina se produce en el intestino. En el intestino.

Por eso... cada vez más investigadores y lo habrás oído

en otros medios hablan de lo que se llama el

eje intestino cerebro por eso es tan importante lo que

comes influye directamente en cómo te sientes y la serotonina

se produce a partir de un aminoácido llamado triptófano es

un aminoácido que tenemos en alimentos como el pavo los

huevos los frutos secos los plátanos las semillas el chocolate

negro en fin un montón de alimentos Pero esta alimentación

no es el único factor en tu serotonina. Hay otro

factor que muchas veces olvidamos y es la luz solar.

Piensa que el cuerpo humano ha evolucionado pasando muchas horas

al aire libre. Y hoy, en cambio, vivimos encerrados. De

casa a la oficina, pasando por el coche o por

el metro, pantallas, etc. Hay personas que pasan días enteros

sin recibir ningún tipo de luz solar directa. Y eso

tiene un impacto enorme en nuestro nivel de serotonina. Cuando

tu piel y tus ojos reciben la luz natural, aumenta

la producción de serotonina. Por eso en los días soleados

nos sentimos más animados en general, más activos, más optimistas.

No es solamente algo psicológico, es bioquímica. Y cuando pasamos

demasiado tiempo en interiores, esa bioquímica empieza a fallar. Vale,

hasta aquí la serotonina. El libro también nos habla del cortisol.

El cortisol es conocido como la hormona del estrés, pero...

igual que la ansiedad, el cortisol no es algo malo

por sí mismo. De hecho, es algo esencial para sobrevivir.

Funciona como un entrenador. Un entrenador que te dice, oye, atento,

que hay algo importante que está pasando. Es decir, te

ayuda a reaccionar rápido, te ayuda a concentrarte y te

ayuda a responder cuando hay una amenaza. El problema, como

casi siempre, es cuando ese entrenador no se calla nunca.

Cuando tenemos el cortisol en elevado constantemente. Y eso es

lo que pasa cuando vivimos en un estado continuo de

estrés y de ansiedad. Cuando nuestro cortisol permanece alto durante

demasiado tiempo, pues empiezan a aparecer consecuencias. Consecuencias, agotamiento, falta

de sueño, no nos concentramos, estamos irritables, tenemos ansiedad. Pero

además el cortisol afecta directamente a nuestro cuerpo a nivel biológico.

Problemas digestivos, acumulamos grasa abdominal, aumenta nuestra presión arterial, sentimos palpitaciones.

Seguro que te ha pasado que cuando estás muy nervioso

o muy nerviosa te duele el estómago. Eso no es casualidad,

es el cortisol actuando sobre tu sistema digestivo. Y vamos

con el tercer protagonista de todo esto, que es la oxitocina,

que es la hormona del amor o la hormona del vínculo.

El cerebro libera oxitocina cuando estamos abrazando a alguien, cuando

tenemos una conversación cercana con otra persona, cuando estamos compartiendo

un momento de confianza, cuando estamos conectados con otra persona.

Y es capaz la oxitocina de reducir nuestro estrés, de

reducir nuestra ansiedad y de aumentar nuestra sensación de seguridad.

Es como si el cerebro nos dijera... todo está bien,

no te preocupes porque no estás solo. Y aquí pasa

una cosa muy interesante y es que como estamos más

conectados a nivel digital que nunca y a la vez

muchas personas se sienten más solas que nunca, pensamos que sí,

que estamos conectados con otras personas. Pero es que La

conexión digital no libera oxitocina. Hay varios estudios que menciona

el libro. Hay uno en concreto que encontró que mandar

mensajes de texto no produce ninguna liberación de oxitocina. Pero ojo,

escuchar la voz de alguien sí. Esto significa que una

conversación telefónica genera mucha más conexión emocional que las decenas

de mensajes que nos cruzamos todos los días. Y sin embargo,

la mayoría de jóvenes a día de hoy, por lo

que se ve, parecen escribir o prefieren escribir que hablar

con otra persona. Hay gente, sobre todo joven, a la

que recibir una llamada a día de hoy les parece

algo incómodo, algo hasta estresante incluso muchas veces. Estamos sustituyendo

la conexión real por comunicación superficial y eso nuestro cerebro

lo está notando. Así que regálate una buena comida, regálate

un paseo al sol, Regálate un abrazo con esa persona

que te importa. Regálate una conversación profunda con alguien. A

veces el cuerpo responde muy bien a cosas muy simples

que parece que hemos olvidado. Comprender cómo funciona el cerebro

está muy bien y es muy útil, pero tampoco es suficiente.

Porque la ansiedad también puede estar provocada por situaciones concretas

que suceden en nuestra vida. Oye, tenemos una experiencia o

una preocupación... o un pensamiento y demás. Por tanto, para

manejar esa ansiedad tendremos que hacer algo muy lógico, que

es identificar qué es lo que activa la ansiedad en

nuestro cuerpo, qué es lo que la está disparando, cuáles

son los disparadores de tu ansiedad. Porque hay muchas personas

que dicen, no, a mí la ansiedad me llega de repente,

en cualquier momento, como si fuera una ola que aparece

sin avisar en el mar. Y de repente nota un

nudo en el estómago o nota sudores fríos o nota

que se acelera el corazón o una sensación de peligro

difícil de explicar. Y muchas veces esa persona piensa, pero

si no me ha pasado nada. La ansiedad casi nunca

aparece de la nada. Lo que pasa es que muchas

veces no somos conscientes de qué es lo que ha

activado esa ansiedad. Y si no somos capaces de identificar

esos disparadores, la ansiedad se va a acumulando poco a

poco como el vapor dentro de una olla a presión

hasta que un día salta y nos da una crisis

de ansiedad o nos da una crisis de agotamiento o

nos da una depresión por tanto hay que identificar los

disparadores de nuestra ansiedad y los disparadores son cualquier situación

que active el sistema de alerta del cerebro puede ser

algo emocional como una discusión o un conflicto en el

trabajo o un examen Pero también puede ser algo mucho

más cotidiano. A veces la ansiedad se activa por factores

físicos o incluso por hábitos. Por dormir poco, por pasar

demasiadas horas frente a la pantalla, por estar muy cansado,

por tener hambre, por tomar demasiada cafeína. Hay muchas personas

que sufren ansiedad porque es que se toman 4 o 5 cafés

al día. Y no se están dando cuenta de que

esa cafeína es un estimulante para el cuerpo muy potente.

Aumenta nuestra frecuencia cardíaca, activa nuestro sistema nervioso y eso

nos puede llevar a tener síntomas de ansiedad. Lo que

pasa es que a veces estamos cansados e intentamos combatir

ese cansancio con café y sin quererlo también estamos alimentando

la ansiedad. Hay algo que los psicólogos llaman la paradoja

de la ansiedad, que es muy interesante, otra idea muy

interesante del libro. Cuanto más intentamos evitar la ansiedad, más

fuerte se vuelve. Es como intentar empujar una bola de

nieve cuesta abajo cuanto más la empujas más grande se

vuelve esa bola evitar la ansiedad te funciona a corto

plazo pero a largo plazo esa evitación solamente la fortalece

porque cada vez que evitas una situación que te produce

ansiedad tu cerebro ha aprendido que esa situación realmente es

peligrosa y qué pasará la próxima vez que tengas que

enfrentarte a esa situación que la ansiedad será todavía más

grande Por eso uno de los cambios más importantes que

puedes hacer es aprender algo que aparentemente es contradictorio. Aprender

a aceptar la ansiedad. Reconocer lo que estás sintiendo, esa ansiedad,

sin luchar contra ella. En lugar de decir, no debería

sentir esto, no debería sentir esta ansiedad. Puedes decir, vale,

la ansiedad está aquí, no me gusta, pero puedo vivir

con ella. Y ese cambio tiene un efecto enorme porque

cuando dejamos de luchar contra la ansiedad le estamos quitando

parte de su poder. No va a desaparecer tampoco de inmediato,

pero va a dejar de crecer al menos y poco

a poco va a ir perdiendo esa intensidad. Por bajarlo

a lo práctico, la próxima vez que sientas ansiedad, respira profundamente,

reconoce lo que está ocurriendo, Y dile a tu mente, oye,

sé que estás aquí, no me gusta esa sensación, pero

no necesito luchar contra esa ansiedad. A veces la ansiedad

solamente necesita que la escuchemos para empezar a calmarse. Y

hay otro elemento que también es muy importante en la ansiedad.

Y es la forma en la que nos hablamos a

nosotros mismos. Muchas veces tenemos dentro de nuestra cabeza un

juez implacable. Implacable con nosotros mismos. Como te decía el

otro día, nos decimos cosas que jamás le diríamos a

un amigo. Pero sí nos las decimos a nosotros. Y

ese diálogo interno constante también puede ser gasolina para la ansiedad.

Porque si tu refugio interior es algo hostil, pues oye,

tu mente nunca descansa. Por eso, tienes que comprender que

tus pensamientos no son los hechos. Son solamente interpretaciones de

la realidad. son historias que tu mente construye. Y muchas veces,

la mayoría, diría yo, son historias equivocadas. Equivocadas. La ansiedad

no es solamente lo que ocurre fuera, también es lo

que ocurre dentro de nuestra cabeza. La mente ansiosa tiene

la extraordinaria habilidad de crear historias negativas. Historias que te

parecen reales, historias que te parecen inevitables, pero que muchas

veces no tienen una base real. La mente ansiosa es

como un narrador pesimista que siempre está anticipando lo peor

y siempre está preguntándote¿ y si sale mal?¿ y si

es mi avión el que se cae? Y cuando ese

pensamiento aparece, el cuerpo reacciona como si el peligro ya

estuviera aquí. Tus pensamientos no son hechos, son interpretaciones, son

hipótesis si quieres, son historias que la mente construye automáticamente. No,

son hechos, son creencias. Creencias que muchas veces aprendimos hace años,

en la infancia, en el colegio, en experiencias pasadas. Creencias

que nunca cuestionamos. Y cuando creemos ciegamente en esas ideas,

la ansiedad se alimenta de ellas. Porque si realmente crees

que no vales, cada reto se va a convertir en

una amenaza para ti. Una técnica para desmontar esto, la

flecha descendente, que se usa mucho en terapia cognitiva. sirve

para descubrir qué miedo está realmente detrás de un pensamiento ansioso.

Imagínate que tienes que entregarle un informe muy importante a

tu jefe y aparece el pensamiento, seguro que lo hago mal.

Primer paso, identificar el pensamiento automático. En este caso sería,

voy a hacerlo mal. Segundo paso, preguntarte algo muy importante.¿

Y si esto fuera cierto, qué significaría?¿ Qué pasa si

lo hago mal? A lo mejor tu mente responde, bueno,

mi jefe pensará que soy un incompetente. Y entonces sigues preguntando,¿

y si eso fuera cierto, qué significaría?¿ Qué pasa si

mi jefe piensa que soy un incompetente? Entonces, tu mente

responderá seguramente, pues que si piensa que soy un incompetente,

a lo mejor coge y me despide. ¿Vale? Y sigues

profundizando por ahí. Y si profundices más en este ejemplo

que te doy, a lo mejor la raíz está en

que tu miedo es Ser un fracasado, por ejemplo.¿ Qué

es lo que nos permite esa técnica de¿ y si

eso fuera cierto qué significaría? Pues que muchas veces el

miedo real no está en la situación concreta. Está en

una creencia más profunda. En este caso, una creencia sobre

tu valor. Tu miedo, aquí, tu ansiedad no viene porque

vayas a hacer el informe mal. Tu ansiedad, en este

ejemplo que te he puesto, vendría porque tienes miedo de fracasar.

Es una creencia más profunda. Es una creencia sobre tu valor,

sobre tu identidad Sobre quién crees que eres. Y cuando

detectas esa creencia es cuando puedes empezar a cuestionarla. Y

además de esas creencias, por si fuera poco, la mente

ansiosa usa una cosa que se llama distorsiones cognitivas, que

son como esas gafas deformadas. Son formas de interpretar la

realidad que no son del todo precisas, ¿no? Pero son

sesgos que la mente utiliza sin darse casi ni cuenta, ¿no?

Hay varias, bastante comunes. El catastrofismo, esta gente que siempre

imagina el peor escenario posible. Cometes un pequeño error y

tu mente salta directamente a esto, es un desastre. El

filtro negativo, cuando te fijas solamente en lo negativo. Haces

una presentación, 10 personas te dicen que muy bien, una persona

te hace una crítica y la mente ansiosa se queda

atrapada en esa persona que te ha hecho esa crítica

y se olvida de las 10 personas anteriores. Otra distorsión, el

pensamiento del todo o nada. O lo hago todo perfecto

o todo es un fracaso. No hay término medio. Otra

te doy. La sobregeneralización. Algo te sale mal una vez

y tu mente concluye, por arte de Birle Birloque, que

siempre va a ser así. Y hay otra muy curiosa.

La lectura de mente. Creer que sabes lo que los

demás piensan de ti. Seguro que creen que soy un incompetente.

Seguro que piensan que soy un tío raro. La realidad

es que nunca sabemos qué es lo que los demás

piensan de nosotros. Pero la mente ansiosa actúa como si

sí que lo supiera. Así que cada vez que detectes

uno de estos pensamientos, hazte la pregunta,¿ esto es un

hecho o es una interpretación? Y muchas veces descubrirás que

es solamente una interpretación, una historia que la mente está contando.

Y cuando la ves así, ese pensamiento va a perder

parte de su fuerza, por lo menos. En la mayoría

de casos de ansiedad, lo que encontramos es miedo. Miedo

a fallar, a ser rechazado, a perder algo, a no

estar a la altura. Y el problema no es sentir miedo.

Te he dicho muchas veces que el miedo es una

emoción natural. El problema es cuando ese miedo empieza a

gobernar nuestras decisiones. Cuando empezamos a evitar todo aquello que

nos genera ansiedad. Cuando aparece lo que el libro llama

la trampa de la evitación. Evitar lo que tememos funciona,

pero solamente a corto plazo. Si algo te genera ansiedad

y lo evitas, sientes alivio. Tu cuerpo se calma, ¿verdad?

Tu mente tiene un respiro. Pero ese alivio tiene un precio.

Que cada vez que evitas esa situación, como te decía antes,

el cerebro aprende que esa situación era realmente peligrosa. Y

la próxima vez que aparezca, la ansiedad va a ser

todavía mayor. Si alguien deja de conducir después de un

episodio de ansiedad, pierde libertad. Si alguien evita hablar en público,

refuerza la idea de que no es capaz. Si alguien

deja de volar por miedo, su vida empieza a reducirse.

La evitación es como una prisión que vamos construyendo poco

a poco. Y cuanto más evitamos, más fuertes se vuelven

los muros de esa prisión. Por eso, para romper el

ciclo de la ansiedad, lo que necesitamos hacer es irnos

acercando poco a poco a aquello que tememos. Hacerlo de

forma gradual, con paciencia, con respeto hacia nosotros mismos. Y

aquí es donde aparece una herramienta que es la escalera

del valor. Es una idea muy sencilla. En lugar de

enfrentarte directamente a tu mayor miedo, lo divides en pequeños

pasos como si fuera una escalera y cada peldaño es

una situación ligeramente más difícil. Si tienes miedo a hablar

en público, empiezas practicando a solas, luego con un amigo,

luego en una reunión pequeña y poco a poco vas

demostrándole a tu cerebro que el peligro no es tan

grande como parece. Y por supuesto tienes otras herramientas, la

respiración profunda, la visualización, todo lo que puede ayudar a

tu mente a prepararse para lo que vendrá. Todo eso cuenta.

Y cuando las personas empiezan este proceso, cometen tres errores

muy comunes. El primero es que avanzan demasiado rápido por

esa escalera, quieren resolver ese miedo de golpe, lo cual

no funciona. El segundo error es que no practican técnicas

de relajación, el cuerpo necesita aprender a calmarse mientras se

enfrenta al miedo. Y el tercer error es caer en

una depresión porque tienen una recaída de ese miedo. Las

recaídas son normales y forman parte del proceso. Así que

ya lo sabes, no eres tus pensamientos. Los pensamientos son

eventos mentales que aparecen y desaparecen y que van cambiando,

pero tú eres algo diferente. Tienes que ser el que

los observa, el que decide qué vas a hacer con ellos.

La ansiedad puede decirte que no puedes hacer algo, el

miedo puede decirte que eso es peligroso, pero cada vez

que das un paso hacia adelante, le demuestras a tu

cerebro que eres más fuerte de lo que creías, que

el miedo no tiene la última palabra y que la

calma en realidad no es ausencia de ansiedad, sino aprender

a caminar a pesar de esa ansiedad. Bueno, y antes

de cerrar, déjame decirte que escuchar todo esto ayuda, pero

aplicarlo es lo que realmente va a transformar tu vida.

Y aplicar es algo que casi siempre cuesta hacer solos.

Por eso existe Ideas en Acción. Ahí en Patreon tienes

acceso al oráculo, nuestro mentor virtual 24-7. El enlace te

lo dejo en la descripción. Y si este episodio te

ha servido, te pido que lo compartas con alguien a

quien también pueda ayudar. Gracias como siempre por estar al

otro lado y nos escuchamos en el próximo Hasta entonces,

un fuerte abrazo.

This transcript was automatically generated by the podcast creator and may contain errors. Aggregated via the PodcastIndex API.