Todo lo que he aprendido en 500 episodios (Parte 5)
❤️ Únete al Patreon de Ideas para Vivir Mejor. Tendrás acceso a un mentor virtual 24/7, entrenado con libros de desarrollo personal y profesional y cientos de horas del podcast, para ayudarte a pensar mejor sobre aquello que te preocupa
👉 Entra en Patreon
📘 En mis libros encontrarás ideas claras, profundas y aplicables para recuperar tu dirección, tu calma y tu poder personal. Están pensados para personas normales, con responsabilidades reales, que quieren vivir con más sentido sin huir de su vida.
👉 Descúbrelos y empieza a construir una vida más alineada contigo.
Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/ideas-para-vivir-mejor-desarrollo-personal-y-profesional--5343176/support.
Ideas para vivir mejor: Desarrollo personal, profesional, espiritualidad, libertad financiera,emprender y liderazgo para personas que quieren convertirse en su mejor versión.
Speaker 2: Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor.
En estos episodios del podcast, coincidiendo con que estamos llegando
al número 500 ya, quiero hacer una recopilación de las mejores
ideas sobre desarrollo personal y profesional que he encontrado en
los cientos de libros que llevo ya resumidos. Y hoy
quiero hablarte de algo que está en el centro de
prácticamente todo. Y ese algo es la familia. La familia
es una de las piezas clave de nuestra vida. No
es la única, por supuesto. pero sí que es una
de las más importantes. Porque una persona que siente que
tiene una base, unas raíces, un lugar al que volver,
al que pertenecer, pues normalmente va a caminar por la
vida con más seguridad, con más fuerza interior. Y también
muchas veces va a tener más facilidad para hacer lo correcto.
La familia es algo que nos da solidez y nos
da sentido también. Pero Que la familia sea importante no
significa que la estemos entendiendo bien, porque hay muchas personas
que viven atadas durante muchos años a una herida familiar.
A veces es por una herencia, por ejemplo, o con
un conflicto con un hermano, o porque tuvieron una decepción
con sus padres, o por algo que pasó hace 20 años
y que siguen viviendo como si hubiera ocurrido esa misma mañana.
Muchas de esas personas además llevan razón. Ese es el drama.
A veces es cierto. Sí, a veces tu familia te
ha tratado mal. A veces tu familia ha hecho un
reparto de sus bienes que es injusto. A veces te
prometieron algo que nunca se ha cumplido. O te dejaron solo.
O te dieron menos. Y eso obviamente duele. Por supuesto
que duele. Pero tenemos que recordar siempre que tener razón
no siempre nos ayuda a vivir bien. Y hay momentos
en la vida en los que uno tiene que elegir
entre llevar razón y vivir bien. Si estás en esa disyuntiva,
elige siempre vivir bien. Porque hay batallas que, aunque las ganes,
te van a destrozar por dentro. Es muy habitual que
alguien gane una discusión familiar, pero pierda años de paz.
Y eso sale demasiado caro. Por eso, cuando hablamos de familia,
una de las primeras cosas que conviene entender es que
tu familia no te debe nada. Tu familia no te
debe nada, porque el mayor regalo ya te lo ha dado.
que es la vida. Te dio algo que tú no
podías darte a ti mismo. La vida, la posibilidad de
estar aquí hoy. Y luego, por supuesto, cada uno tenemos
nuestra propia historia, ¿no? Pero vivir esperando a que alguien
venga a darte lo que crees que te falta es
una forma de mendigar emocionalmente. No vivas esperando a que
alguien te dé algo. Gánatelo tú Construye tú tu propia vida.
Haz tú el trabajo que tienes que hacer. Y lo
que venga de tu familia, pues bienvenido sea, pero que
no sea algo imprescindible. Además te digo una cosa, la
mejor herencia no es el dinero. La mejor herencia es
el conocimiento. El conocimiento es el petróleo del siglo XXI.
Vivimos en un tiempo en el que una buena idea
puede cambiar una vida. Y por eso, el mejor regalo
que podemos hacer a nuestros hijos no es una cuenta
corriente enorme. Es enseñarles a pensar, enseñarles a aprender, darles criterio,
darles libros, conversaciones, ejemplos. Porque muchas veces los problemas de
dinero que tiene la gente no son realmente problemas de dinero.
Son problemas de conocimiento, son problemas de mentalidad o son
problemas de hábitos o de creencias. Hay personas, muchas, que
piensan que con más dinero arreglarían su vida. Y a
veces no. A veces con más dinero, esa misma persona,
lo único que haría sería amplificar sus errores. Por eso
hay muchas personas que reciben dinero de la lotería, por ejemplo,
y lo pierden. Y hay otras personas que, aunque empiecen
desde abajo sin dinero, saben crear valor una y otra
vez y lo pierden y lo vuelven a ganar. Es
el conocimiento, no es el dinero. Y esto, si quieres
te lo aterrizo con un ejemplo muy claro, bueno, un ejemplo,
miles de ejemplos. Esto ha ocurrido mil veces. Empresas familiares
que no llegan a la tercera generación. Hay un refrán
que dice así. Padre comerciante, hijo caballero, nieto pordiosero. La
primera generación de una empresa familiar la construye, la segunda
la disfruta y la tercera la dilapida.¿ Por qué? Porque
mucha gente se queda en la parte visible de la
historia y se olvida de lo invisible.¿ Qué es lo
que se ve? El patrimonio, el apellido... el éxito, el dinero,
pero muy pocos son capaces de ver lo que había
debajo de eso. Nadie ve la disciplina que le pusieron,
nadie ve la paciencia, nadie ve los esfuerzos durante años
y años y años. Es como un iceberg, como un iceberg.
La parte de arriba se ve, la parte de abajo no,
pero la parte de abajo es la que está sosteniendo
a todo lo demás. Y eso vale para una familia
y vale para un negocio y vale para casi todo
en la vida. Lo visible se crea con lo invisible.
Y todos queremos el resultado, pero no queremos el proceso.
Y eso es imposible. Y por eso cuando uno hereda
solamente cosas, pero no hereda conocimiento, no hereda criterio, pues
acaba perdiendo las cosas. Es que es así. Y cuando
uno hereda conocimiento, aunque no herede cosas, puede construir ese patrimonio.
Por eso es más importante heredar conocimiento que heredar patrimonio.
Ahí está la diferencia. Y luego también hay una etapa
en la vida en la que casi todos hacemos lo mismo.
Miramos hacia atrás y culpamos a nuestros padres de muchas cosas.
Y esto en parte es un comportamiento normal, sobre todo
cuando somos adolescentes o cuando no hemos madurado del todo.
Porque tendemos a pensar que casi todo lo que nos
pasa tiene su origen fuera, en aquello que nos han
hecho o en lo que no nos han dado o
en cómo nos han hablado. Y sí, a lo mejor
nuestros padres se equivocaron, no te digo que no. Todos
los seres humanos se equivocan.¿ Por qué no se van
a equivocar tus padres? A veces por ignorancia, a veces
por sus propias creencias, a veces por miedo, a veces
por cansancio. Nadie les enseñó a hacerlo mejor, seguramente. Pero
llega un momento en el que seguir señalando hacia atrás,
hacia tus padres, deja de ayudarte completamente. A partir de
cierta edad, si no estás ya en paz con tus padres,
no vas a estar nunca en paz con la vida.
Porque tenemos que entender que simbólicamente nuestros padres representan la vida,
porque la vida nos llega a través de ellos. Y
cuando uno vive instalado en el de a mí me
deben esto, a mí me dieron menos, tenía que haber
sido de otra forma, se queda atrapado en una guerra
que nunca va a terminar. Y entonces no solamente está
enfadado con sus padres, está enfadado también con la realidad.¿
Y qué va a pasar? Pues que así es muy difícil,
te diría imposible, avanzar. Así que perdonar a tus padres
no es hacerles un favor a ellos, es hacértelo a ti.
Esto que fue, pues fue lo que hubo y es
lo que supieron hacer y esto me dolió y esto
me marcó pero no voy a seguir construyendo mi identidad
alrededor de eso. Pensar así libera muchísimo y cuando esa
energía deja de ir al pasado empieza a estar disponible
para construir cosas interesantes en el presente. Hay personas que
llevan media vida intentando que sus padres cambien Y esa
espera es agotadora, porque la energía de una persona sana
tiene que mirar hacia adelante, tiene que mirar hacia adelante,
hacia las cosas que están por hacer. Cuando la energía
se queda mirando hacia atrás demasiado tiempo, las cosas van
a empezar a torcerse sí o sí. Intentar cambiar a
otra persona ya es una fuente de conflicto, ya eso
creo que lo sabemos, pero además intentar cambiar a tus
padres es una fuente no solo de conflicto, sino de sufrimiento.
Fíjate si es importante esto de la familia, que muchas
cosas de las que vivimos no empiezan con nosotros. A
veces creemos que es un conflicto nuestro el que tenemos
y no siempre es así. Hay peleas familiares y patrones
que se repiten de generación en generación. Hay patrones en
la forma de relacionarnos con el dinero o con la
autoridad o con el sacrificio que se van heredando de
generación en generación y muchas personas viven atrapadas en eso
sin darse cuenta. La vida tiene una forma de extraña
demostrarnos una y otra vez aquello que no está resuelto.
Y lo que no sanamos, lo repite. Y entonces cambiamos
de ciudad, o cambiamos de pareja, o cambiamos de trabajo,
y el patrón sigue con nosotros, sigue viajando con nosotros.¿
Por qué? Porque el problema no estaba fuera, estaba dentro.
Y muchas veces esos patrones los repetimos por pura lealtad.
Hay lealtades invisibles a nuestra familia de origen que son fortísimas.
Y luego uno cree que está eligiendo libremente, pero muchas
veces solamente está obedeciendo a un mandato que viene en
nuestro árbol genealógico. Por eso el desarrollo personal es tan importante,
porque hay gente que termina siendo igual que sus padres
y gente que termina siendo lo opuesto. Pero muchas veces,
incluso aunque seas lo opuesto, ese opuesto también es una
forma de seguir atrapado en la misma energía. Es el
mismo péndulo, pero lo cambiamos de extremo. Entonces, la libertad,
lo que consigues con el desarrollo personal no es ni
ser igual que tus padres ni ser lo contrario. La
libertad que consigues es elegir con conciencia quién quieres ser
tú en tu vida. Hay un ejercicio muy potente, lo
hemos visto en algún otro episodio, pero bueno, como estos
son recopilatorios lo voy a repetir. Es el ejercicio de
los cuatro tesoros. Consiste en hacer una cosa muy sencilla.
Piensas en tu padre y te preguntas cuál es su
mayor virtud y cuál es su mayor defecto. Luego piensas
en tu madre y haces lo mismo.¿ Cuál es su
mayor virtud?¿ Cuál es su mayor defecto? Tienes, después de
hacer este ejercicio, cuatro elementos, cuatro cosas, y la gran
clave es entender que esas cuatro cosas, tanto las virtudes
como los defectos de tu padre y de tu madre,
están también en ti. Que eso, de una u otra forma,
vive también en tu interior.¿ Qué tenemos que hacer? Coger
esas cuatro cosas y pasarlas a positivo. La idea es
que descubramos que incluso en los defectos hay una energía
positiva que podemos usar. Todo lo que está en nosotros
puede degradarse o elevarse. Ese es el trabajo que tenemos
que hacer. No negar las cosas que hemos heredado de
nuestros padres. Transformarlo. Tomar la materia prima de tu historia,
de tu familia y darle una forma nueva. Eso es madurar.
Y además eso tiene un efecto positivo enorme en los
que vienen detrás de ti, en tu familia. Porque si
tú eres capaz de sanar eso, entonces se va a
cambiar la cadena. Si tú dejas de repetir ese patrón
que es negativo y que es tóxico para ti y
para la gente que viene detrás de ti, algo va
a cambiar en la cadena. Por supuesto no podemos borrar
el pasado, eso ya lo sabemos. Pero sí que podemos
impedir que ese pasado siga gobernando a las futuras generaciones
que vengan después de nosotros. Porque la familia de origen
nos ha dado unas normas invisibles, nos ha dado una
forma de hacer las cosas, unos códigos, unas lealtades, y
muchas veces lo repetimos aunque nos estén destrozando la vida.
Eso es algo muy humano, obedecemos un guión que ni
siquiera sabemos que existe. Pero si no somos capaces de
resolver ese pasado, no vamos a poder vivir de verdad
en el presente. Igual que si vivimos permanentemente en el
futuro y Ya sabes que hay dos formas de escaparse
de la vida. Una es quedarnos atrapado en aquello que
ha pasado y otra es refugiarnos en aquello que va
a pasar. El único lugar donde la vida ocurre es aquí,
en el momento presente. En el momento presente. Mira, en
relación con esto de la familia también, creo que hay
dos situaciones en la vida que empujan muchísimo el desarrollo
personal de una persona. Uno es ser padre o madre
y otro es emprender. Porque en ambas situaciones... Estás obligado
a salir del personaje. En ambas situaciones estás obligado a madurar.
Cuando eres padre, de repente ya no se trata solamente
de ti. Y eso te invita a crecer y a
estar más presente. Y con emprender pasa algo muy parecido.
Te pones delante del mundo y dices, voy a crear
valor de esta manera. Voy a arriesgar, voy a dejar
de esconderme, tal. Emprender también te pone en el momento
presente constantemente. Y curiosamente, tanto ser padre, madre, como emprender,
suele hacer a las personas más felices. No necesariamente más cómodas, ojo,
no es lo mismo, pero sí más felices, más vivas.¿
Por qué? Porque ambas cosas son experiencias con propósito y
ambas cosas te están conectando con algo que es más
importante que tú mismo. Y quizá por eso también, en
muchas partes del mundo, ambas cosas, tanto la paternidad, la maternidad,
como el emprendimiento, están cada vez más cuestionadas. A lo
mejor hay alguien al que no le interesa que esas
cosas sucedan en la vida de una persona. Quizá conviene
que pensemos por qué. Quizá conviene que pensemos qué sociedad
estamos construyendo si cada vez nos cuesta más comprometernos con
algo profundo.¿ Qué modelo de vida se nos está vendiendo
si todo gira alrededor de la comodidad o del entretenimiento
o de evitar esforzarnos? Tanto criar un hijo como emprender
exige presencia, responsabilidad y sentido. Ahora bien, querer mucho a
un hijo no significa saber educarlo bien. Hay padres y
madres llenos de amor que sin darse cuenta lo que
están transmitiendo es inseguridad. Los niños tienen que ser autónomos,
con supervisión, con límites, por supuesto, con presencia adulta, pero autónomos,
porque esa autonomía les va a generar confianza. Y cuando
un niño descubre que puede hacer cosas por sí mismo,
va a sentir que puede y que es capaz y
eso le va a dar una fuerza enorme. Y en cambio,
cuando hay un adulto que interviene en todo y que
se anticipa a todo y que resuelve todo y que
les evita todo tipo de incomodidad,¿ cuál es el mensaje
que recibe ese niño? El mensaje es que él no puede,
que sin el adulto él no sabe, que el mundo
es demasiado difícil para él. Y aunque eso se haga
con amor, está debilitando al niño.¿ Qué pasa? Que muchas veces,
como no confiamos en nosotros, les estamos pasando esa falta
de confianza a nuestros hijos. Como nosotros vemos peligros por
todas partes, se los enseñamos a ellos. Y luego decimos
que queremos hijos seguros. Por eso es tan importante sacar
a los hijos de la burbuja y que vean la
vida y que vayan contigo a hacer la compra y
que te vean hablar con otras personas y que observen
que hay formas distintas de vivir y de trabajar y
de relacionarse. Tenemos que darles a los niños un contexto. Calle, conversación, realidad.
Todo eso también les educa. Y muchas veces educa más
que ciertos discursos teóricos. Lo que pasa es que hay
mucha gente viviendo en una burbuja. Adultos incluidos. No dejes
que tus hijos crezcan en esa burbuja. No les fabriques
una infancia artificial sin frustración, sin esfuerzo, sin esperas. Enséñales
la vida... tal y como es. Porque el problema de
evitarle a un niño las incomodidades no es solamente que
se va a volver dependiente al 100%. Es que además
le estás robando la posibilidad de descubrir su propia fuerza.¿
Cuál es el camino? Conviértete tú en el ejemplo. Esto
vale con los hijos y vale con todo. Si quieres
que tus hijos sean de una determinada forma, tendrás que
cambiar tú primero. Porque los niños van a escuchar lo
que tú les dices, pero van a absorber muchísimo más
Lo que ven. Lo que ven. Por tanto,¿ criar a
un hijo es darle instrucciones todo el tiempo? No. Es
construir delante de él una forma de estar en la vida.
Por supuesto, construir delante de él una forma de estar
en la vida. Y hay otro lugar donde se ve
con muchísima claridad quién eres de verdad. Y es la pareja.
Porque una relación no solamente va a sacar tu parte bonita,
sino también tus sombras. La primera idea es que una
relación de pareja es para dar y para recibir, como
la vida misma. Cuando una de esas energías, el dar
o el recibir, se bloquea, la relación se va a resentir.
Una relación sana tendrá un equilibrio sano entre ambas energías,
dar y recibir, y a poder ser será dar mucho
y recibir mucho. Y la segunda idea es entender que
nadie tiene que cambiar para que tú estés en paz.
Esto no significa que no puedas poner límites a tu pareja.
Significa que el único territorio en el que puedes trabajar
de verdad es en ti. Intentar cambiar a otra persona,
como te decía antes, es una fuente inagotable de frustración.
Porque partes de una fantasía, que es que cuando el
otro cambie, tú estarás bien. Y así te quedas esperando
una versión mejorada de alguien que seguramente nunca va a llegar.
El mundo está bien como está. no está aquí para
obedecer a tus expectativas, ni para adaptarse a cada deseo tuyo,
ni para encajar con tu guión. Y pelearte con esta
realidad es como si te quisieras pelear con la ley
de la gravedad. Es absurdo. Es absurdo. Por eso madurar
también es dejar de gastar tanta energía en corregir el
mundo y empezar a invertir esa energía en construir tu
mejor versión. Y otra idea es que una relación necesita
algo de lo que casi no se habla en las películas, ¿verdad?
Que es negociación. Cualquier relación duradera necesita acuerdos. Una pareja
no puede funcionar solamente con amor. El amor ayuda, la
buena intención también, pero no son suficientes. Si no hay límites,
si no hay acuerdos y si no hay estructura, las
cosas se desordenan. Y por eso hay que negociar. Y
por eso una de las trampas más dañinas que tenemos
en nuestro tiempo es creer que una relación está para
hacerte feliz. No. una relación no está para hacerte feliz.
Nos han vendido esa idea, sobre todo en el cine,
de que un día aparece alguien que encaja perfectamente contigo
y llena tus vacíos y te ayuda a ordenar tu
caos interior y te cura las heridas y a partir
de ese momento pues eres feliz, ¿no? Y entonces aparece
el cartel de The End en la película. Si pensamos así,
estamos convirtiendo a la pareja en una solución mágica y
eso la deforma desde el principio porque nadie puede hacerte
feliz de una manera estable Nada externo en realidad puede
hacerte feliz. Por tanto, una relación no es el final
del camino, es el principio del camino, de un camino
de conciencia. Porque una pareja bien entendida es un espejo.
Te muestra cosas que tú solo no podrías ver. Por
eso una relación también es una vía enorme de crecimiento personal.
Pero para encontrar a esa pareja buena, hace falta tener claridad.
Primero va el qué y después va el cómo. Esto
también vale para la pareja y vale para casi todo
en la vida.¿ Cómo vas a encontrar un buen trabajo
si no sabes en qué quieres trabajar? Por lo mismo,
mucha gente dice que quiere pareja, pero no sabe qué quiere.
Y así es muy difícil. Por eso, antes de buscar,
pregúntate qué tipo de relación quiero construir, qué cosas son
esenciales para mí, qué forma de vida quiero tener. Y
cuanta más claridad tengas, menos te vas a perder en
relaciones que no van a ninguna parte. Y otra idea
muy potente sobre la pareja es que para poder amar
bien a otra persona, antes tienes que aprender a amarte
a ti mismo. Tienes que estar en paz contigo mismo
y con tus luces y con tus sombras y con
las cosas que haces bien y con las cosas que
haces mal. Porque si no estás en paz contigo, lo
que no hayas aceptado de ti mismo lo vas a
proyectar fuera. Y muchas veces lo vas a proyectar sobre
esa pareja. Es una base. Primero, para no usar a
la otra persona como parche. Y segundo, para poder mirar
también sus sombras sin escandalizarte. Porque si tú no has
hecho el trabajo contigo, no vas a poder ver al
otro tal y como es. Solamente vas a ver lo
que necesitas que sea el otro. O lo que temes
que sea el otro. O lo que te recuerda el
otro de algo que tienes pendiente de tu pasado. De hecho,
muchas veces... Elegimos pareja precisamente en función de nuestras carencias.
Buscamos aquello que sentimos que nos falta. Y hasta que
esto no lo trabajamos, es muy difícil que podamos ver
con claridad. Uno no ve al otro tal y como es.
Ve al otro a través de sus carencias, de sus
expectativas y de sus heridas. Y ahí empieza una confusión
que nos lleva a la situación en la que está
mucha gente a día de hoy. Y por eso el
desarrollo personal es también una forma de dejar de pedirle
a la pareja lo que la pareja no puede darte.
No te puede dar identidad, no te puede dar paz interior,
no te puede dar autoestima y no te puede dar propósito.
Eso no te lo puede dar una pareja. Esas son
cosas que te toca a ti trabajar. Y cuanto más
trabajado estés por dentro, más libre vas a ser en todo. Bueno,
y antes de cerrar, déjame decirte que escuchar todo esto ayuda,
pero aplicarlo es lo que realmente transforma. Y aplicar casi
siempre es algo que cuesta hacer por uno mismo y
por eso existe el oráculo. En Patreon, en la suscripción
Ideas en Acción, ahí tienes acceso a nuestro mentor virtual 24-7.
Te dejo el enlace en la descripción para que le
eches un vistazo. Y si este episodio te ha servido,
te pido por favor que lo compartas con otra persona
a la que también pueda ayudar. Muchas gracias por estar
al otro lado y nos escuchamos en el próximo episodio.
Hasta entonces te mando un muy fuerte abrazo.