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Una Bruja vive en la Azotea

Historias reales de terror que podrían ocurrirte en cualquier momento… desde un cuarto de azotea donde alguien o algo nunca se fue, hasta una voz idéntica a la tuya hablando dentro de tu propia casa.

En este episodio de Relatos de la Noche, exploramos encuentros con presencias que imitan, observan y esperan. Lugares cotidianos que se transforman en escenarios de algo inexplicable… y testimonios que dejan más preguntas que respuestas.

También viajamos hasta Argentina con una historia marcada por una presencia que acecha desde el campo abierto… y regresamos a México, a los caminos de Milpa Alta, donde una figura en la oscuridad parece conocer demasiado bien a quienes se cruzan en su camino.

Apaga la luz, ponte cómodo… y entra a estas historias que no deberían sentirse tan cercanas.

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Speaker 1: Escuché que alguien caminaba alrededor de mi departamentito de azotea.

Speaker 1: Me levanté y atoré bien la puerta con una silla,

Speaker 1: porque nadie tenía que andar ahí. Nadie subía a esa azotea.

Speaker 1: Apagué la luz e intenté dormir. Y ahí me di

Speaker 1: cuenta de que ya no estaba solo en mi cuarto.

Speaker 1: Muy buenas noches comunidad, gracias por darnos la oportunidad de

Speaker 1: llevarles a ustedes las siguientes historias. Hoy será una noche buena,

Speaker 1: una muy buena noche. Hoy tenemos historias que les podrían

Speaker 1: ocurrir a ustedes cuando menos se lo esperan. Si están

Speaker 1: listos es momento de adentrarnos en las siguientes historias. Si no,

Speaker 1: tienen 10 segundos para irse porque ya comenzamos con relatos de

Speaker 1: la noche. Cinco, cuatro, tres, dos... La verdad yo no

Speaker 1: tenía pensado terminar viviendo en un cuarto de azotea, pero

Speaker 1: tampoco tenía muchas opciones. El departamento donde vivía lo iban

Speaker 1: a tirar, literalmente. Nos avisaron con poco tiempo porque ya

Speaker 1: habían vendido todo para tirarlo y hacer un edificio nuevo.

Speaker 1: Y aunque intenté buscar algo rápido o Todo estaba carísimo,

Speaker 1: pedían requisitos que no tenía en ese momento. Ábales con propiedad,

Speaker 1: varios meses de renta para el depósito. Imposible. Y me

Speaker 1: agarró muy mal parado. Un muy buen amigo, Iván, fue

Speaker 1: el que me hizo el paro. Me dijo que su

Speaker 1: papá tenía un departamento en una vecindad cerca del centro,

Speaker 1: de Las Viejas, que era de cuatro departamentos nada más.

Speaker 1: Uno era el de él, pero además le pertenecía un

Speaker 1: cuartito que casi no usaban en la azotea. Me dijo

Speaker 1: que si quería, podía quedarme ahí unos días en lo

Speaker 1: que resolvía. Cuando fui a verlo, sí me sacó un

Speaker 1: poco de onda el lugar. Era muy viejo, con la

Speaker 1: pintura carcomida por todas partes, y los pasillos eran muy

Speaker 1: oscuros aunque era de día. Los departamentos estaban ocupados, se

Speaker 1: escuchaban televisiones, Se olía que alguien estaba cocinando, una señora

Speaker 1: barriendo el patio. El cuarto de azotea estaba arriba de

Speaker 1: una escalera extremadamente angosta, como escondida al fondo. Era pequeño,

Speaker 1: con una cama, un ropero viejo y una ventana que

Speaker 1: daba otras azoteas. Y nada más. Antes de irse, Iván

Speaker 1: me dijo algo que en su momento tomé como broma.

Speaker 1: que no se rentaba porque nadie aguantaba quedarse ahí, pero

Speaker 1: que no me espantara, que no pasara de que oyera cosas.

Speaker 1: Le pregunté por qué y nada más se rió. Me

Speaker 1: dijo que luego me contaba, que no me quería sugestionar,

Speaker 1: pero era justamente lo que ya había hecho. De todas

Speaker 1: formas yo acepté porque la verdad, como les digo, no

Speaker 1: tenía de otra. La primera noche me acomodé como pude.

Speaker 1: Dejé mis cosas, barré un poco el polvo y me

Speaker 1: acosté temprano porque venía cansado de todo el movimiento de

Speaker 1: sacar mis pocas cosas de la casa. Ya de noche

Speaker 1: todo estaba en silencio y empecé a escuchar pasos allí arriba,

Speaker 1: en la azotea, conmigo. Esa azotea no era la común,

Speaker 1: donde los demás subían a atender. La parte donde yo estaba,

Speaker 1: estaba separada. Escuché como si alguien estuviera caminando despacio. hasta

Speaker 1: arrastrando un poco los pies. Pensé que era algún vecino

Speaker 1: o alguien que subía a ver quién había llegado, aunque

Speaker 1: se me hacía raro por la hora. Luego los pasos

Speaker 1: se detuvieron justo afuera de la puerta. Me quedé quieto,

Speaker 1: nada más escuchando, y entonces fue cuando sentí algo más raro,

Speaker 1: como si alguien estuviera del otro lado, agachado, atrás de

Speaker 1: la puerta. No sé cómo explicarlo, pero se escuchaba como

Speaker 1: una respiración muy bajita, muy pegada a la puerta, como

Speaker 1: si algo estuviera tratando de asomarse por debajo. No abrí,

Speaker 1: me dio miedo, la verdad. Me quedé ahí nada más

Speaker 1: sin moverme, hasta que después de un rato los pasos

Speaker 1: se fueron otra vez, como si hubieran bajado las escaleras.

Speaker 1: Esa noche dormí muy mal. pero me convencí de que

Speaker 1: había sido mi cabeza, entre el estrés, el cambio, el

Speaker 1: lugar nuevo, todo eso, al día siguiente traté de hacer

Speaker 1: mi vida normal, salí, busqué opciones de renta todo el día,

Speaker 1: hablé con gente, cuando regresé en la noche incluso dudé

Speaker 1: un poco antes de subir, pero ya estaba ahí, y

Speaker 1: era mi refugio, pero esa segunda noche fue distinta, otra vez,

Speaker 1: Creo que a la misma hora empezaron los pasos en

Speaker 1: la azotea, pero ahora no se oían tan lentos. Eran

Speaker 1: más constantes y hasta más firmes, como si alguien estuviera

Speaker 1: dando vueltas. Me levanté, fui a la puerta y me

Speaker 1: aseguré de que estuviera bien cerrada. Le puse seguro y

Speaker 1: además arrimé una silla como en las películas para sentirme

Speaker 1: más tranquilo. Regresé a la cama, apagué la luz. Y

Speaker 1: fue justo en ese momento cuando escuché... Una risa, susurro,

Speaker 1: no sé, algo raro pero que no fue afuera. Estaba adentro, conmigo,

Speaker 1: muy cerca de la cama. Yo lo único que pude

Speaker 1: hacer fue voltearme, pegarme a la pared, intentar ignorar pero...

Speaker 1: Sentí como el colchón se hundía detrás de mí, como

Speaker 1: cuando alguien se sube a la cama contigo. Intenté moverme, voltear,

Speaker 1: hacer lo que fuera, pero a esas alturas ya no pude.

Speaker 1: Sentí como dicen que es cuando se te sube el muerto,

Speaker 1: así de golpe. Sentía todo, estaba consciente, pero no podía

Speaker 1: mover ni un dedo, ni siquiera podía gritar. Y esa

Speaker 1: especie de risa La sentí Sentí algo, el contacto Algo

Speaker 1: detrás de mí en la cama Un brazo, el pecho,

Speaker 1: piel pegándose a mi espalda No era una sensación normal

Speaker 1: No era piel de alguien joven Ni de una persona

Speaker 1: sana Era una piel floja, fría arrugada y pegajosa como

Speaker 1: de alguien muy viejo, y estaba completamente desnuda. Sentí cómo

Speaker 1: me rodeaba, cómo se acercaba más, cómo su cara quedaba

Speaker 1: justo detrás de mi cuello, el susurro ahora lo tenía

Speaker 1: directamente en el oído. En ese momento fue cuando empecé

Speaker 1: a intentar con todo moverme, No sé cómo, pero poco

Speaker 1: a poco fui recuperando el control de las manos y

Speaker 1: luego de los brazos. En cuanto pude, me giré de

Speaker 1: golpe sin abrir los ojos, sin poder ver nada. Pero

Speaker 1: el colchón se movió, como si alguien se hubiera quitado

Speaker 1: de inmediato. No prendí la luz, no me quedé a revisar.

Speaker 1: Abrí la puerta como pude, moví la silla, bajé las

Speaker 1: escaleras corriendo y salí a la calle. No me importó

Speaker 1: nada más. Esa noche no. Caminé sin rumbo hasta que

Speaker 1: encontré un parque a unas cuadras. Había dos personas sin

Speaker 1: hogar en una banca. Despiertas. Me senté cerca de ellos

Speaker 1: sin decir nada. No quería estar solo. Me quedé ahí

Speaker 1: toda la noche. Al día siguiente regresé al cuarto pero

Speaker 1: solo por mis cosas. Subí rápido. No miré a ningún lado.

Speaker 1: Agarré todo y me fui. Cuando vi a Iván le

Speaker 1: pregunté bien directo qué era ese lugar, qué pasaba. Me

Speaker 1: dijo que ese cuarto antes lo ocupaba una señora, que

Speaker 1: llevaba años ahí, que nunca pagaba, que siempre tenía problemas

Speaker 1: con todos, que su papá tuvo que sacarle la fuerza

Speaker 1: con abogados y todo. Dicen que era una bruja. Me dijo...

Speaker 1: pero de las que se hacen cosas bien feas. Por

Speaker 1: eso siempre pensó que mi papá no se iba a

Speaker 1: animar a sacarla. Le pregunté qué había pasado con ella.

Speaker 1: Sigue viva, me dijo. Se fue a Veracruz,¿ de dónde era?

Speaker 1: Que dizque con unos familiares. Y ya. No me explicó

Speaker 1: nada más. Yo no regresé. Pero lo que sí me

Speaker 1: quedó muy claro es por qué nadie se quedaba en

Speaker 1: ese cuarto. Porque hasta el día de hoy está vacío.

Speaker 1: Me llamo Brenda y esto me pasó esta Semana Santa,

Speaker 1: hace apenas unos días. Mis papás se fueron de vacaciones

Speaker 1: unos días y me pidieron si me podía quedar en

Speaker 1: la casa para cuidar a sus perros y al gato.

Speaker 1: Yo acepté sin pensarlo. Vivo sola desde hace tiempo, trabajo

Speaker 1: como mesera y la verdad siempre ando cuidando cada gasto.

Speaker 1: Entonces quedarme ahí también me venía bien para no preocuparme

Speaker 1: por la comida, por la luz, por nada. Era hacerles

Speaker 1: el favor y de paso darme un respiro. La casa

Speaker 1: de mis papás es una colonia muy, muy tranquila, donde

Speaker 1: el único ruido en la calle es cuando pasan vendedores

Speaker 1: y donde todo tiene un ritmo como de antes. Yo

Speaker 1: crecí ahí. Entonces no es un lugar que me dé

Speaker 1: miedo ni nada. Al contrario, siempre me ha parecido un

Speaker 1: lugar seguro, por más solas que estén las calles de noche.

Speaker 1: El primer día llegué ya muy tarde, después de mi

Speaker 1: turno largo. Venía cansada, con hambre y con ganas de

Speaker 1: bañarme y acostarme y ya. Todo normal. Pero antes de

Speaker 1: abrir la puerta de la casa, escuché a los perros.

Speaker 1: No estaban ladrando como cuando me escuchaban llegar. Estaban jugando.

Speaker 1: Se escuchaban sus patas corriendo por la sala. Ese sonido

Speaker 1: rápido que hacen cuando se emocionan. Cuando alguien les está

Speaker 1: aventando algo o cuando están con alguien que conocen. Uno

Speaker 1: de ellos hasta hizo un ruidito. Ese que hace cuando

Speaker 1: está muy contento. Como un quejido cortito. Me detuve porque

Speaker 1: algo era muy claro. No estaban solos. Se escuchaba claramente

Speaker 1: que estaban reaccionando a alguien, como si alguien estuviera ahí

Speaker 1: dentro con ellos. Pensé que a lo mejor alguno de

Speaker 1: mis tíos había pasado o algún vecino cercano, pero nadie

Speaker 1: tenía llave. Y si alguien iba a ir, mis papás

Speaker 1: me hubieran dicho. Me acerqué un poco más a la

Speaker 1: puerta y pegué el oído, y ahí fue cuando sentí

Speaker 1: algo muy raro. Entre los sonidos de los perros escuchaba

Speaker 1: una voz. Mi voz. No parecida ni como si. Era

Speaker 1: mi voz tal cual, con la misma forma de hablar,

Speaker 1: con los mismos tonos que uso con ellos, como cuando

Speaker 1: les digo cosas tontas y hablo con los perros en

Speaker 1: otra voz. No entendí lo que decía, pero reconocí perfectamente

Speaker 1: cómo hablaba. Me quedé completamente quieta, nada más escuchando, y

Speaker 1: de repente esa voz allá adentro hizo un sonido bajito.

Speaker 1: Como si se hubiera dado cuenta de que yo estaba

Speaker 1: del otro lado de la puerta. Hacémelo todo. Agarré valor

Speaker 1: y abrí. La casa estaba en silencio. Los perros estaban

Speaker 1: en la sala sobre el sillón, completamente quietos. No corrieron

Speaker 1: hacia mí, no se movieron, no hicieron nada de lo

Speaker 1: que siempre hacen cuando llego. El gato también estaba ahí,

Speaker 1: en el respaldo del sillón, viéndome. Los tres sin moverse,

Speaker 1: como si supieran que los había sorprendido haciendo algo malo.

Speaker 1: Entré despacio, dejé mis cosas y prendí más luces de

Speaker 1: las que normalmente prendería. Revisé rápido la casa, el baño,

Speaker 1: la cocina, el cuarto de mis papás. Todo estaba en orden,

Speaker 1: pero totalmente. Esa sensación fea no se me quitó. Me

Speaker 1: quedé con la tele prendida, las luces del pasillo también.

Speaker 1: Los perros se subieron conmigo a la cama, pero tampoco

Speaker 1: estaban tranquilos. Se despertaban con cualquier ruido. Levantaban la cabeza

Speaker 1: como si estuvieran esperando algo. Me acuerdo bien que le

Speaker 1: mandé mensaje a mis papás esa misma noche, preguntándoles si

Speaker 1: alguien había ido o si alguien más tenía llave. Les

Speaker 1: dije que juraría que escuché a alguien hablando, como yo,

Speaker 1: al llegar. No me respondieron hasta la mañana siguiente. Mi

Speaker 1: mamá me contestó primero por mensaje, muy breve, diciendo que no,

Speaker 1: que nadie había ido y nadie iba a ir. Y

Speaker 1: luego me puso que mejor les marcara cuando pudiera. Se

Speaker 1: me hizo raro. Les marqué un poco más tarde camino

Speaker 1: al trabajo. Iba en el transporte con ruido alrededor tratando

Speaker 1: de sonar normal. Me contestó mi papá. Le pregunté otra

Speaker 1: vez más directo.¿ Seguro nadie fue?¿ Nadie tiene llave de

Speaker 1: la casa? Me respondió algo que no vi venir. Tu

Speaker 1: mamá ya había dicho algo parecido. Le pregunté a qué

Speaker 1: se refería. Me explicó que desde hace meses, cuando se

Speaker 1: quedaba sola en la casa en las noches, Decía que

Speaker 1: escuchaba mi voz. Que la escuchaba en partes oscuras de

Speaker 1: la casa, en el pasillo, en la cocina, en el

Speaker 1: cuarto de lavado. Siempre donde la luz no llegaba bien.

Speaker 1: Que le hablaba como si yo estuviera ahí. Ma. Oye. Ven.

Speaker 1: Cosas así. Mi papá pensaba que eran ideas de ella,

Speaker 1: que se estaba sugestionando y por eso nunca me dijeron nada.

Speaker 1: Pero lo que me cuentas tú, me dijo mi papá.

Speaker 1: Esto ya no suena igual. Suena que está pasando algo

Speaker 1: de verdad en la casa, ¿no? Yo no supe qué decir.

Speaker 1: Ese día trabajé como siempre, pero no dejé de pensar

Speaker 1: en la casa. Regresé en la noche con menos ganas

Speaker 1: que el día anterior. Antes de abrirme quedé un momento escuchando.

Speaker 1: No se oía nada. Abrí. Todo estaba bien. Todo estaba

Speaker 1: en silencio. Durante esos días no volvió a pasar algo así,

Speaker 1: pero ya no me sentía igual en la casa. Ya

Speaker 1: no apagué ninguna luz en la noche. Dormía con la

Speaker 1: tele prendida, evitaba pasar por ciertas partes de la casa

Speaker 1: sin motivo y siempre hacía ruido cuando llegaba, como para

Speaker 1: que se supiera que ya estaba ahí. Los perros dejaron

Speaker 1: de comportarse raros después del segundo día, el gato también.

Speaker 1: Todo volvió a verse normal, o al menos eso parecía.

Speaker 1: Cuando mis papás regresaron yo ya me quería ir. No

Speaker 1: les conté todo en persona, solo lo necesario. Y ellos

Speaker 1: tampoco me preguntaron mucho. Desde entonces no me gusta quedarme ahí, sola. Voy, claro,

Speaker 1: es casa de mis papás. Paso tiempo con ellos, comemos,

Speaker 1: todo normal. Pero en la noche ya nunca me quedo.

Speaker 1: Y si alguna vez tengo que hacerlo, les juro que

Speaker 1: voy a dejar otra vez. todas las luces prendidas gracias

Speaker 1: por aguantarme las horas tarde que salió este episodio comunidad

Speaker 1: pero ya saben a veces trabajamos tanto que el cuerpo

Speaker 1: no da para más y nos obliga literalmente a tomarnos

Speaker 1: un descanso aunque sea de unas horas pero para evitar

Speaker 1: el colapso pero bueno ya estamos mucho mejor llevarles estas

Speaker 1: historias siempre siempre siempre me pone de mucho mejor humor

Speaker 1: y me hace sentir acompañado por todos y por todas

Speaker 1: ustedes en ese sentido creo que es mutuo porque siempre

Speaker 1: voy a agradecer que dejen que Relatos a la Noche

Speaker 1: les acompañe a ustedes ahora nos vamos hasta Argentina con

Speaker 1: la siguiente historia una leyenda muy famosa de allá que

Speaker 1: se nos va a aparecer muy pronto Vamos a ello.

Speaker 1: Me llamo Hugo y soy de lo más profundo de

Speaker 1: la provincia de Buenos Aires, lejos de todo. Esta es

Speaker 1: una historia que mi familia siempre se ha narrado de

Speaker 1: la misma forma, sin adornos ni cambios aunque vaya pasando

Speaker 1: el tiempo, como si nadie quisiera cambiar ni una palabra

Speaker 1: de la historia, de lo que pasó. Mis papás se

Speaker 1: fueron a vivir muy jóvenes a una estancia donde mi

Speaker 1: papá trabajaba como capataz, un terreno enorme. De esos donde

Speaker 1: no alcanzas a ver el final y donde el monte

Speaker 1: se mezcla con todo en el horizonte. Los sueños casi

Speaker 1: nunca estaban, así que en la práctica vivían solos ahí.

Speaker 1: Cuando todo empezó mi mamá estaba embarazada de mí. Un

Speaker 1: día venía del pueblo caminando porque la dejaban en la

Speaker 1: entrada del camino y de ahí todavía tenía que avanzar

Speaker 1: un buen tramo, y desde antes de llegar sintió que

Speaker 1: alguien la venía siguiendo, a lo mejor no por pasos claros,

Speaker 1: pero sí por esa sensación de que alguien está detrás

Speaker 1: de ti sin querer alcanzarte. Cuando volteó por fin, vio

Speaker 1: a un hombre entre los árboles, alto, quieto, mirándola. Mi

Speaker 1: mamá apuró el paso y fue cuando él se movió,

Speaker 1: como queriéndole cerrar el camino. Mi papá salió a buscar

Speaker 1: a mi madre porque ya se estaba tardando, y cuando

Speaker 1: llegó y vio la escena, sin decir nada se le

Speaker 1: fue encima a ese hombre. Siempre dice que lo golpeó

Speaker 1: muy fuerte, pero que el tipo no reaccionaba como alguien normal,

Speaker 1: que era como si no le dolieran los golpes, por

Speaker 1: más que a mi padre le dolieran los puños. Antes

Speaker 1: de que lo soltara por fin, el hombre le dijo

Speaker 1: que no se quedara ahí, que no era lugar para

Speaker 1: crear familia. Dice que se lo dijo con calma, aun

Speaker 1: cuando él estaba pegando y eso fue lo que más

Speaker 1: se le quedó a mi papá. De todas formas, lo

Speaker 1: dejaron ahí golpeado y regresaron a la casa pensando que

Speaker 1: todo había terminado. Esa misma noche empezaron a notar cosas

Speaker 1: muy raras. Primero los perros, que eran animales de trabajo,

Speaker 1: acostumbrados al campo, dejaron de salir en la noche. Ya

Speaker 1: no ladraban ni corrían, se quedaban pegados a la casa

Speaker 1: y si mi papá los intentaba sacar no avanzaban. Una

Speaker 1: noche salió porque los escuchó inquietos. moviéndose raro y con

Speaker 1: la luna alcanzó a ver algo en el límite del corral.

Speaker 1: No estaba tan lejos, pero tampoco lo suficientemente cerca para

Speaker 1: distinguirlo bien. Era una forma oscura, más grande que un perro,

Speaker 1: más baja que un hombre, como si no terminara de

Speaker 1: ser una cosa u otra. Estaba sentado, mirando hacia adentro,

Speaker 1: Los perros no se acercaron y mi papá tampoco. Dice

Speaker 1: que lo que más le llamó la atención no fue

Speaker 1: la forma sino la manera en que lo estaba viendo,

Speaker 1: no como un animal. Se regresó a la casa sin

Speaker 1: hacer ruido y al día siguiente habló con un peón

Speaker 1: que llevaba años trabajando en la zona y ese hombre

Speaker 1: le dijo que no era el primero que veía algo

Speaker 1: así y que mejor no se metiera ni le buscara,

Speaker 1: que si eso ya lo había ubicado. era buena señal.

Speaker 1: Mi papá intentó seguir su vida normal en esos momentos,

Speaker 1: olvidar lo que había visto. Yo nací poco después y

Speaker 1: crecí ahí los primeros años con reglas muy claras que

Speaker 1: en ese entonces no entendía, como no salir cuando empezaba

Speaker 1: a oscurecer, no alejarme de la casa y siempre estar

Speaker 1: acompañado de alguno de los perros. Cuando tenía como 12 años

Speaker 1: fue cuando me tocó a mí. Era una tarde normal.

Speaker 1: Estaba jugando cerca de la casa con Ramón, uno de

Speaker 1: los perros, hijo de los que tenían mis papás. Un

Speaker 1: animal grande pero muy tranquilo, sobre todo conmigo. En un

Speaker 1: momento se quedó completamente quieto. No groñó de inmediato, solo

Speaker 1: se tensó. que luego empezó a hacer un sonido bajo

Speaker 1: mirándose al campo. Yo volteé, pero no vi nada, y

Speaker 1: él salió corriendo. Yo fui detrás sin pensarlo y avancé

Speaker 1: lo suficiente para ya no ver la casa detrás con claridad.

Speaker 1: Ahí fue cuando lo sentí antes de verlo. El silencio

Speaker 1: se hizo total. No se escuchaban insectos, ni viento, ni nada.

Speaker 1: Ramón ya no estaba frente a mí y de pronto,

Speaker 1: entre el pasto alto, algo se movió. Pero no rápido,

Speaker 1: sino lento. Como si no tuviera la más mínima prisa.

Speaker 1: Al principio solo vi la espalda curvada y luego levantó

Speaker 1: un poco la cabeza. No lo podría describir bien sin

Speaker 1: inventar cosas. Solo sé que no era un animal normal

Speaker 1: y que me estaba viendo. La distancia no era mucha,

Speaker 1: estábamos bastante cerca y en eso Ramón se le aventó

Speaker 1: sin dudar y ahí fue cuando reaccioné y empecé a gritar.

Speaker 1: Mi papá salió con una linterna y la escopeta y

Speaker 1: cuando la luz le pegó esa cosa se echó para

Speaker 1: atrás y se perdió entre el campo de una forma

Speaker 1: que no era ni corriendo como perro ni caminando como persona.

Speaker 1: Mi Ramón regresó lastimado, pero no como en una pelea normal.

Speaker 1: Tenía cortes raros como si algo lo hubiera alcanzado con fuerza.

Speaker 1: A los pocos días mi papá decidió que nos íbamos.

Speaker 1: No quiso esperar más ni ver qué más nos podía pasar.

Speaker 1: Nos fuimos de la estancia dejando lo que no era indispensable.

Speaker 1: Ramón no se recuperó. Las heridas no cerraban bien y

Speaker 1: en pocos días se fue apagando. Con el tiempo mi

Speaker 1: papá habló un poco más del tema, no mucho pero

Speaker 1: lo suficiente para dejar claro que no creía que fuera

Speaker 1: un animal cualquiera. También supo que el hombre con el

Speaker 1: que se había peleado ya no vivía en el pueblo,

Speaker 1: que se había ido sin decir a dónde. Años después

Speaker 1: alguien comentó que la choza donde vivía se había quemado,

Speaker 1: pero que no encontraron ningún cuerpo allí, ni nada raro.

Speaker 1: Yo hice mi vida lejos de ese lugar. Me vine

Speaker 1: a la ciudad, todo cambió, pero sigo recordando. Sigo pensando

Speaker 1: si eso, o algo similar, permanece habitando esos rincones de

Speaker 1: la Argentina. Me llamo Diego y esto me pasó hace

Speaker 1: como año y medio, en Milpa Alta. subiendo el Tehuitli

Speaker 1: con unos amigos... nosotros somos de la zona... así que

Speaker 1: no es como que fuéramos turistas ni nada... crecimos ahí,

Speaker 1: conocemos los caminos... sabemos por dónde subir y por dónde no...

Speaker 1: el cerro siempre ha estado allí... siendo parte de nuestro

Speaker 1: paisaje diario... pero también sabemos que no es un lugar...

Speaker 1: para andar de noche... no tanto por historias... porque pues

Speaker 1: simplemente no es buena idea... Ese día subimos en la

Speaker 1: tarde como a las cinco. Éramos cuatro. Dos amigos, mi

Speaker 1: primo y yo. Llevábamos cosas para pasar el rato arriba,

Speaker 1: pero nada especial. La idea era ver el atardecer y

Speaker 1: bajar antes de que oscureciera. Al principio todo iba bastante bien.

Speaker 1: El camino de siempre, la tierra suelta, los nopales, ese

Speaker 1: olor seco del campo que se te queda en la ropa.

Speaker 1: Nos encontramos un par de personas bajando ya, nada raro.

Speaker 1: Llegamos arriba todavía con luz. Nos sentamos un rato. Estuvimos platicando,

Speaker 1: viéndose la ciudad. Desde ahí se ve todo, y cuando

Speaker 1: empieza a bajar el sol, el cielo se pone rojo

Speaker 1: de una forma muy especial, muy marcada, como si toda

Speaker 1: la luz se concentrara en ese punto. Nos confiamos. Entre

Speaker 1: la plática y el rato se nos hizo más tarde

Speaker 1: de lo que pensábamos, y cuando reaccionamos ya no era

Speaker 1: ese atardecer bonito. Ya era ese momento donde la luz

Speaker 1: empieza a irse rápido, sin aviso. Decidimos bajar de inmediato.

Speaker 1: Al principio el camino todavía se extinguía bien, pero conforme

Speaker 1: fuimos descendiendo la luz cambió muy rápido. No es lo

Speaker 1: mismo subir que bajar. De bajada todo se siente más cerrado,

Speaker 1: más oscuro, y aunque conoces el camino empiezas a dudar

Speaker 1: de cada paso. Íbamos hablando menos, porque todos íbamos más

Speaker 1: concentrados en no resbalarnos, en no perder el sendero. Fue

Speaker 1: como a la mitad cuando lo vimos. Un hombre estaba

Speaker 1: sentado a un lado del camino, entre unas piedras. No

Speaker 1: estaba completamente escondido, pero... Pero tampoco tan visible. Si no

Speaker 1: ibas atento, lo pasabas de largo. Nos detuvimos. No parecía

Speaker 1: alguien que se hubiera perdido. No tenía mochila. No tenía nada.

Speaker 1: Solo estaba ahí, sentado con la mirada hacia abajo. Uno

Speaker 1: de mis amigos le dijo algo. Como para ver si

Speaker 1: necesitaba ayuda, pero... No respondió de inmediato. Luego levantó la

Speaker 1: cara y... No tenía algo evidente que lo hiciera ver

Speaker 1: extraño en ese momento al menos. Pero había algo muy

Speaker 1: raro en una mirada tan tranquila. En alguien que estuviera

Speaker 1: en la oscuridad, en medio de la nada. En un

Speaker 1: lugar tan peligroso como ese. Nos dijo muy tranquilo. Casi

Speaker 1: como si nos conociera. Ya se les hizo tarde Nadie

Speaker 1: contestó Luego agregó No deberían estar aquí a esta hora

Speaker 1: Y esto no lo dijo como un enojo o como

Speaker 1: para asustarnos Lo dijo como quien señala algo obvio Mi

Speaker 1: primo le dijo que llevamos bajando El hombre sintió pero

Speaker 1: no se levantó No hizo ningún movimiento, solo se quedó

Speaker 1: ahí y seguimos caminando. Nadie dijo nada durante varios metros

Speaker 1: y no sé quién fue el primero en voltear, pero

Speaker 1: uno de nosotros lo hizo y los demás después también

Speaker 1: lo hicimos. Seguía ahí detrás, pero ya no se veía igual.

Speaker 1: Su postura ya no era la misma. Estaba encorvado con

Speaker 1: el peso hacia adelante, apoyado en lo que parecían ser

Speaker 1: las manos, como en cuatro patas. Ya no tenía la

Speaker 1: forma de alguien sentado como una persona, y parecía tener cuernos,

Speaker 1: como de chivo. Nadie dijo nada, ni gritamos, no hicimos nada,

Speaker 1: ni siquiera apuramos el paso, solo... Solo seguimos bajando. A

Speaker 1: partir de ahí el camino se hizo distinto, como si

Speaker 1: anduviera cerca la muerte. Como cuando algo malo va a pasar.

Speaker 1: Nadie se quiso adelantar ni quedarse atrás. Bajamos más rápido

Speaker 1: de lo habitual, pero sin correr, al contrario, con mucho

Speaker 1: cuidado y como tratando de no llamar la atención de nada.

Speaker 1: otra vez. Cuando por fin llegamos a la parte donde

Speaker 1: ya se ven las casas, donde empieza a haber luz

Speaker 1: en la calle, todos nos relajamos un poco. Ahí sí

Speaker 1: empezamos a hablar otra vez, pero nadie mencionó directamente lo

Speaker 1: que habíamos visto. Fue hasta después, ya más tranquilos, que

Speaker 1: salió el tema. Todos coincidimos en lo mismo. Nadie quiso

Speaker 1: decir exactamente qué era Uno dijo que a lo mejor

Speaker 1: lo vimos mal por la luz, otro que quizás se

Speaker 1: agachó y lo confundimos. Mi primo casi no opinó. Yo

Speaker 1: tampoco quise ponerle nombre a lo que vimos, pero lo

Speaker 1: que sí sé es que eso no era nada normal.

Speaker 1: Nada de este mundo que conocemos. Desde entonces no he

Speaker 1: vuelto a subir al teutio en la tarde. Si voy

Speaker 1: es temprano y bajo con tiempo. Aquí en estos cerros

Speaker 1: se habla de muchas cosas. Hay tantas leyendas de Milpa

Speaker 1: Alta que... No sé. No sé qué pudo ser, pero

Speaker 1: ninguna opción me deja tranquilo. Fiera un agual. Fiera el

Speaker 1: diablo que dicen que vive en ese cerro. Vivo demasiado cerca.

Speaker 1: Camino demasiado tarde. Cuando las calles están vacías. Todas las

Speaker 1: opciones a lo que pudo haber sido... Me aterran. Comunidad,

Speaker 1: antes de irme quiero decirles algo. Yo sé que hay

Speaker 1: mucho que agradecerles. Muchísimo. La mejor forma de pagarles, por supuesto,

Speaker 1: es con más contenido. Con contenido extra. Por ahora, la

Speaker 1: mayor parte de mi tiempo se ha estado yendo a

Speaker 1: terminar una sorpresa para ustedes que es muy importante, pero créanme,

Speaker 1: los cambios que se van a ver, para agradecerles lo

Speaker 1: que se viene, y con eso me refiero a más

Speaker 1: y mejores historias, no van a ser cosas de una

Speaker 1: sola vez. Los cambios que vienen para mejorar serán permanentes.

Speaker 1: Así que por ahora descansen tranquilos y sueñen lindo, Viene

Speaker 1: lo mejor para relatos de la noche. Y vamos juntos, comunidad. Descansen.

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