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Algo vive en la Ouija (La Ouija que se lleva Almas parte 2)

Una familia viaja a Valle de Bravo en plena pandemia para acompañar a sus abuelos, pero lo que parecía un refugio seguro se convierte en el inicio de algo imposible de detener. Una ouija antigua, un ritual en el bosque y una presencia que no debería estar ahí… marcan el comienzo de una historia que no termina en una sola noche.

En este episodio de Relatos de la Noche, continuamos explorando una historia que va más allá que las historias reales de la Ouija, y cómo un simple juego puede abrir puertas que no sabemos cerrar… y cómo algunas cosas, una vez que entran, no se van. 

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Speaker 1: Jugar a la ouija nunca debe tomarse a la ligera,

Speaker 1: mucho menos si no conoces el origen de la tabla

Speaker 1: que estás tocando. Puede que, como muchas, haya sido fabricada

Speaker 1: simplemente como un juguete, pero créeme, nunca sabes por dónde

Speaker 1: ha pasado, a quién perteneció antes de llegar a ti,

Speaker 1: a dónde estaba destinada a llegar. Escucha con mucha atención

Speaker 1: la siguiente historia. Hoy comunidad continuamos con la historia de

Speaker 1: la ouija que se come las almas de quienes estén

Speaker 1: cerca de ella, de quienes atreven a jugarla. Si quieres

Speaker 1: entenderla bien por favor ve a escuchar el episodio anterior,

Speaker 1: pero si no lo has hecho no te preocupes, está

Speaker 1: contada de forma que puedas entenderla también, disfrutarla, pero siempre

Speaker 1: lo harás más teniendo toda la información que nos ha

Speaker 1: llevado hasta aquí. Sin más, comenzamos, pero déjame advertir, esta

Speaker 1: historia puede provocarte sugestión, miedo, malestar, y si en algún

Speaker 1: momento sientes que te duele la cabeza al escuchar, esa

Speaker 1: es tu señal para saber que no debes adentrarte más.

Speaker 1: Esto es Relatos de la Noche. Mis primas y yo

Speaker 1: jugamos a la ouija toda la noche. Estábamos en la

Speaker 1: casa de mis abuelos en Valle de Bravo durante la pandemia.

Speaker 1: Acudimos ahí mis padres y yo. También mi tío Armando,

Speaker 1: su esposa Katy y mi prima Mariela. Todavía sufriendo la

Speaker 1: muerte de su mamá. Todavía sufriendo que mi tío se

Speaker 1: hubiera casado con Katy tan pronto. Al llegar ahí me

Speaker 1: di cuenta de que llevaron a alguien más. A Mayra.

Speaker 1: una extraña chica de nuestra edad, sobrina de Katy. Ella

Speaker 1: llevó consigo una extraña ouija, muy, muy vieja, diferente a

Speaker 1: esas comerciales que venden en todos lados. Nos dijo que

Speaker 1: la había robado, que la tenían su tía y su madre,

Speaker 1: coleccionistas del oculto, que había pertenecido a un brujo de

Speaker 1: las montañas de Veracruz y que en ella, en la

Speaker 1: tabla habitaba una bruja. La jugamos y la ouija nos

Speaker 1: habló de muchas cosas, hasta de lo que seguía en

Speaker 1: la pandemia que en ese momento vivíamos. Pero todo se

Speaker 1: fue al diablo cuando Mariela le preguntó si podía hablar

Speaker 1: con su mamá. Cuando la ouija le dijo que antes

Speaker 1: tenía que dar la entrada, que dejar una vela encendida

Speaker 1: toda la noche hasta que se consumiera frente al espejo.

Speaker 1: Aunque en ese momento nos asustó y decidimos dejar la

Speaker 1: ouija por la paz, Amanecimos con una noticia. Mi prima

Speaker 1: no estaba ya en la casa. Se había internado en

Speaker 1: el bosque. Y en su cuarto había una vela, consumida,

Speaker 1: justamente frente al espejo. Y lo más raro de todo

Speaker 1: fue que varios en la familia, incluida yo, incluida mi abuelita,

Speaker 1: habíamos estado soñando con una mujer horrible. que casi parecía

Speaker 1: una muerte en vida paseándose por esa casa, y en

Speaker 1: el caso de mi abuela, observándola desde dentro de su cuarto,

Speaker 1: sentada en su mecedora, viéndola dormir. Mis papás y mis

Speaker 1: tíos estaban preocupados por Mariela, pero sospecho que en el

Speaker 1: fondo pensaban que se había levantado temprano y se había

Speaker 1: ido a caminar. Eso no era algo tan raro, era normal.

Speaker 1: Parte de lo que disfrutábamos tanto de la casa de

Speaker 1: mis abuelos era todo el bosque alrededor, la seguridad con

Speaker 1: la que nos perdíamos en él por horas. Además, había

Speaker 1: algo más importante en ese momento. Mi abuela. Poco después

Speaker 1: de contarle a mi mamá que había soñado toda la

Speaker 1: noche con esa mujer extraña que la veía en su cuarto,

Speaker 1: se empezó a sentir mal. Tenía ganas de vomitar, tenía calor,

Speaker 1: estaba sudando a chorros. En ese momento, como ya se imaginarán,

Speaker 1: Lo que más miedo nos dio es que se tratara

Speaker 1: de COVID, sobre todo porque significaría que nosotros se lo

Speaker 1: habíamos llevado. Y sí, ahora sabemos que esos síntomas no

Speaker 1: eran y que duraría sin incubarse, en manifestarse después del

Speaker 1: contacto con una persona con el virus, pero en ese

Speaker 1: momento estábamos seguros de que la habíamos puesto en peligro.

Speaker 1: Así que mis papás y mi tío Armando prepararon como

Speaker 1: pudieron una camioneta con bolsas de plástico para para llevarla

Speaker 1: hasta un doctor que conocían, a 40 minutos de ahí. Pero

Speaker 1: cuando se preparaban algo más ocurrió. Vimos a Kathy aproximarse

Speaker 1: a la casa por un sendero. Venía con mi prima Mariela,

Speaker 1: en pijama, descalza. Todos corrimos hacia ella, a preguntarle cómo estaba,

Speaker 1: a preguntarle qué diablos le había pasado, por qué nos

Speaker 1: había preocupado así. Kathy dijo que la había encontrado a 20

Speaker 1: minutos de la casa, a varios kilómetros de ahí, acostada, dormida,

Speaker 1: en una zona llena de piedras, y no sabía cómo

Speaker 1: había llegado allí. Y Mariela tampoco parecía saberlo. Decía que

Speaker 1: se sentía bien, pero no tenía dolor ni nada raro.

Speaker 1: Sus pies estaban llenos de heridas, pero lo más extraño

Speaker 1: de todo fue que cuando Kathy la encontró, no las tenía.

Speaker 1: sus pies estaban perfectamente sanos, fue al caminar de vuelta

Speaker 1: que se los lastimó, y entonces como diablos llegó ahí, dormida,

Speaker 1: como entró a una zona tan peligrosa sin hacerse el

Speaker 1: más mínimo daño, sin lastimarse los pies, pero bueno, eso

Speaker 1: era algo con lo que lidiarían después, me encargaron mucho

Speaker 1: a Mariela mientras llevaban a mi abuela al doctor, y

Speaker 1: me dijeron que Katy se quedaría también con nosotras para

Speaker 1: cuidar a mi abuelo, que pusiéramos mucha atención en caso

Speaker 1: de que presentara algún síntoma, cualquier cosa extraña, que les

Speaker 1: habláramos en cuanto algo pasara. Yo acompañé a Mariela a

Speaker 1: lavarse las heridas de los pies, y ese fue un

Speaker 1: momento sumamente extraño como unidad, porque a pesar de que

Speaker 1: parecía hablar normal, no sé, Había una tristeza en ella,

Speaker 1: en sus ojos, que me recordaba esos primeros días cuando

Speaker 1: murió su mamá, mi tía May. Le pregunté si recordaba

Speaker 1: lo que habíamos jugado, lo que nos había dicho la ouija,

Speaker 1: y me dijo que sí, que lo recordaba todo, que

Speaker 1: recordaba ir a su cuarto o intentar dormir. Mayra le

Speaker 1: dijo que no fuera a hacer nada sin preguntarle. Y luego,

Speaker 1: como si ya no se controlara, como si estuviera soñando,

Speaker 1: recuerda borrosamente haber salido a buscar una vela, los fósforos,

Speaker 1: regresar al espejo de su cuarto y decir unas palabras,

Speaker 1: palabras que no reconocía, pero entre ellas encontró una frase,

Speaker 1: lo que sea, pero que venga mi mamá, estábamos muy tensas,

Speaker 1: pero algo rompió nuestra plática, voces, una voz que parecía

Speaker 1: regañar a otra en silencio. Salimos rápidamente para ver de

Speaker 1: dónde venía y en el salón encontramos a Kathy apretando

Speaker 1: muy feo de las muñecas a Mayra, que lloraba como

Speaker 1: si fuera una niña. Nos volteó a ver. Luego nos

Speaker 1: vio Kathy. Vengan para acá, mocosos idiotas. No saben lo

Speaker 1: que acaban de hacer. No saben lo que trajeron. Kathy

Speaker 1: había descubierto que Mayra robó su ouija, que la llevó

Speaker 1: ahí y que sin ningún permiso la jugó. Dijo que

Speaker 1: esos artículos estaban en su cuarto bajo llave por una razón,

Speaker 1: porque todos eran peligrosos de una forma u otra, pero

Speaker 1: lo peor, el objeto más peligroso en esa colección macabra

Speaker 1: era precisamente esa tabla, esa ouija. Luego nos preguntó qué

Speaker 1: tanto nos había dicho Mayra sobre ella. Le respondí que

Speaker 1: sabía que la tabla era de un brujo de Veracruz,

Speaker 1: que él contactaba a una mujer que habitaba en La Huija,

Speaker 1: una bruja que había vivido hace mucho tiempo y que

Speaker 1: trató de hacer el bien a la gente del pueblo

Speaker 1: y de los alrededores. Kathy se empezó a reír, se

Speaker 1: empezó a carcajear, empezó a murmurar que éramos unas estúpidas.

Speaker 1: No tienen idea, nos decía, de la mentira que les

Speaker 1: dijo Mayra. Mucho bien, lo que vive en esa tabla

Speaker 1: en realidad está atrapada en ella. Lo que está ahí

Speaker 1: en esa ouija es lo más cercano al diablo que

Speaker 1: puede estar un ser humano. En Veracruz, esa mujer se

Speaker 1: llevó más almas que el cáncer. Yo no entendía. Mariela

Speaker 1: estaba confundida también. Mayra tenía una expresión muy rara que...

Speaker 1: que pasaba de la de una niña regañada a una

Speaker 1: muchacha casi burlándose de lo que escuchaba. Luego Kathy la

Speaker 1: señaló y preguntó. Estoy segura que esta muchacha idiota no

Speaker 1: les compartió el pequeño detalle de que cuando obtuvimos esa

Speaker 1: ouija hace años, ella, Mayra, estuvo poseída por la bruja esa.

Speaker 1: Pero eso no se los dijo, ¿verdad? ¿Qué? ¿Qué? No

Speaker 1: supe qué responder. No dijimos nada y Kathy continuó. Por

Speaker 1: tres días esta niña no estuvo ahí. Y algo más

Speaker 1: estaba en su cuerpo. Y nos costó sangre y nos

Speaker 1: costó mucho dinero y nos costó... Nos costó una vida.

Speaker 1: De alguien que queríamos mucho el poder liberarla. Pero nada

Speaker 1: de eso les dijo, ¿verdad? Mayra se disculpó. Dijo que

Speaker 1: no podía decir algo de lo que no se acordaba,

Speaker 1: que no podía habernos advertido si a ella misma nunca

Speaker 1: le contaban esa historia bien y Kathy le respondió que

Speaker 1: era para que no viviera con la culpa de lo

Speaker 1: que su alma costó. Pero en ese momento había algo

Speaker 1: más urgente, algo que teníamos que resolver cuanto antes. La

Speaker 1: ouija ya no estaba por ningún lado, tampoco la había

Speaker 1: encontrado Kathy junto a Mariela en el bosque. en algún

Speaker 1: lugar alrededor de la casa, o entre los senderos estaba,

Speaker 1: y teníamos que encontrarla cuanto antes, dijo algo que en

Speaker 1: ese momento no creí, dijo que ella estaba acostando almas,

Speaker 1: pero si no la encontrábamos a tiempo, si no hacíamos

Speaker 1: con ese maldito objeto lo que ella nos iba a indicar,

Speaker 1: nos iba a costar la vida de todos, y no

Speaker 1: estoy hablando de esta vida nada más, esta es la

Speaker 1: de menos, Estoy hablando de que esto nos va a

Speaker 1: costar el alma. De que nos vamos a ir al

Speaker 1: infierno si ustedes no arreglan su cagadero. Buscamos por toda

Speaker 1: la casa. Los abuelos no eran religiosos. No había agua bendita,

Speaker 1: ni crucifijos, ni figuras o estampas religiosas. Kathy encontró algo

Speaker 1: en su maleta para protegernos, pero dijo que tenía que conservarla.

Speaker 1: Para proteger la casa de lo que andaba en el bosque.

Speaker 1: Y así, sin más, nos dijo que fuéramos, que la buscáramos,

Speaker 1: que no teníamos mucho tiempo, y nos advirtió algo. Porque

Speaker 1: la vela frente al espejo siempre es algo peligroso, y

Speaker 1: esto quiero dejarlo muy claro como unidad de relatos de

Speaker 1: la noche. Una vela frente al espejo es algo que jamás,

Speaker 1: por ningún motivo, deben de hacer, ni siquiera para prenderla

Speaker 1: la pongan enfrente. Pero, dejarla ahí toda la noche... después

Speaker 1: de que algo específicamente te lo pidió, era peor de

Speaker 1: lo que imaginábamos. Katy nos dijo que no hiciéramos caso

Speaker 1: a lo que escucháramos en el bosque, a lo que

Speaker 1: viéramos ahí, y que si algo en algún momento parecía

Speaker 1: como un fantasma, corriéramos para alejarnos lo más fuerte que pudiéramos,

Speaker 1: porque sería algo completamente real. Si tienen suerte, dijo, Lo

Speaker 1: que se salió, lo que anda aquí es un espíritu cualquiera,

Speaker 1: pero si es ella la que vino, ya no hay

Speaker 1: mucho que hacer. Me puse mi chamarra, hacía frío, había

Speaker 1: algo de niebla, parecía que en cualquier momento de nuevo

Speaker 1: podría volver a llover. Mayra estaba rara, casi emocionada por

Speaker 1: lo que estábamos a punto de buscar. como si fuera

Speaker 1: un juego, una aventura. Y Mariela, mi pobre prima, seguía

Speaker 1: con esa mirada triste, la misma de cuando murió su mamá.

Speaker 1: Katy nos dijo una última cosa, que cuando escucháramos el

Speaker 1: zumbido de moscas, había algo maligno cerca. Me acerqué al

Speaker 1: pasillo que daba al cuarto del abuelo y le grité.

Speaker 1: No respondió. Me acerqué unos pasos más para decirle que

Speaker 1: íbamos a caminar en el bosque, que íbamos a buscar

Speaker 1: algo que habíamos perdido. De nuevo no respondió, aunque su

Speaker 1: puerta estaba abierta. Decidí dejarlo así en caso de que

Speaker 1: estuviera dormido. Le dije que lo amaba mucho y me

Speaker 1: fui hacia la entrada de la casa donde me esperaban

Speaker 1: Mayra y Mariela. Afuera la niebla era baja, no se

Speaker 1: veía mucho de ese sendero. por el que estábamos a

Speaker 1: punto de entrar. Teníamos unas horas para volver, en lo

Speaker 1: que regresaban mis padres y mi tío Armando, y con

Speaker 1: suerte mi abuela también. Esperábamos que solo hubiera sido un

Speaker 1: susto de la edad y no algo grave. Caminamos por

Speaker 1: el sendero, por el que desde niñas Desde que solo

Speaker 1: era una casa de visitas y no la habían comprado

Speaker 1: mis abuelos, nos perdíamos por horas Mariela y yo. Cuando

Speaker 1: pasamos por ese lugar en donde las había encontrado haciendo

Speaker 1: algo raro cuando llegué, les pregunté si no íbamos a

Speaker 1: ir a buscar ahí. Las dos se voltearon a ver

Speaker 1: y me dijeron que no, que no había nada que buscar.

Speaker 1: Así que continuamos. Creo que fue un kilómetro después. alejándonos

Speaker 1: no solo de nuestra casa sino de cualquier atisbo de civilización,

Speaker 1: cuando el sendero ya se dividía. Ahí llegó nuestro primer

Speaker 1: y más importante dilema.¿ Nos separábamos o seguíamos juntas? Y

Speaker 1: es que si bien uno de esos caminos llegaba hasta

Speaker 1: la zona rocosa donde habían encontrado a Mariela, hasta donde

Speaker 1: caminó dormida, no sabíamos qué tanto había vagado dormida. Además,

Speaker 1: Katy habría visto si la ouija estaba cerca de ella

Speaker 1: y no había encontrado nada. Mayra dijo que ella buscaría

Speaker 1: hasta llegar a las piedras, que nosotras siguiéramos por el

Speaker 1: otro camino, por esa zona de sendero menos explorada, con

Speaker 1: la vegetación metiéndose en el camino. Sería más fácil que

Speaker 1: ella siguiera sin perderse y encontrara la zona que habían mencionado,

Speaker 1: donde estaba Mariela por la mañana, donde había pasado la noche.

Speaker 1: Así que nosotras seguimos por ese camino por el que,

Speaker 1: la verdad, yo no recordaba haber ido antes. Es difícil describirlo.

Speaker 1: Era hermoso, estaba tupido de vegetación, de pinos y árboles

Speaker 1: cubiertos de musgo y enredaderas. Si no hubiera estado muerta

Speaker 1: de miedo, les hubiera dicho que parecía el escenario de

Speaker 1: un cuento. Caminamos por un buen tiempo, yo creo que

Speaker 1: una media hora más, cuando... Cuando llegamos a otra división,

Speaker 1: el sendero se partía en dos en una piedra con

Speaker 1: forma de pirámide. Mariela y yo hablamos sobre la posibilidad

Speaker 1: de que se hubiera alejado tanto. Parecía imposible, pero... Pero¿

Speaker 1: y si no lo era?¿ Y si la ouija estaba

Speaker 1: a tan solo unos metros más? Por eso decidimos continuar.

Speaker 1: Dijimos que al menos diez minutos más adelante, sin salirnos

Speaker 1: del sendero... Y así, así al menos sabríamos si podíamos

Speaker 1: descartar esos caminos. Escuchaba el viento soplar entre los árboles

Speaker 1: y recuerdo pocas cosas tan aterradoras en mi vida como eso.

Speaker 1: Me sentía completamente sola. Caminé, caminé y caminé sin entender

Speaker 1: bien qué estaba haciendo ahí. Al estar tan lejos empecé

Speaker 1: a sentir el absurdo de la situación.¿ De verdad estaba

Speaker 1: buscando una ouija?¿ De verdad creería que se llevaba almas?¿

Speaker 1: Que la noche cuando jugamos, los pasos que se escucharon

Speaker 1: afuera de la habitación eran algo paranormal y no uno

Speaker 1: de nuestros padres revisando que ya nos hubiéramos dormido? Me

Speaker 1: sentí estúpida.¿ Cómo iba a creer en eso? Mis abuelos,

Speaker 1: mis papás, todos me habían educado para no creer en supersticiones.

Speaker 1: en creencias tontas que buscan inventarle una explicación a los

Speaker 1: fenómenos que no entendemos. Empecé a reírme. Dios, eso lo

Speaker 1: que estaba viviendo sería una gran historia para mis amigas

Speaker 1: de la escuela.¿ Cómo se iban a reír de mí? Algo,

Speaker 1: un sonido me sacó de mis pensamientos. Por un momento

Speaker 1: había dejado de tener miedo. Había comprendido lo absurda de

Speaker 1: la situación, pero ahora estaba segura de haber escuchado algo.

Speaker 1: Una voz entre los árboles, lejos, pero no lo suficiente

Speaker 1: como para no aterrarme. ¿Qué? Lo escuché de nuevo. Ahí estaba.

Speaker 1: Había alguien ahí. Una voz como de mujer que parecía

Speaker 1: estar lastimada. Pensé que no me iba a perdonar si

Speaker 1: alguien necesitaba ayuda y yo lo ignoraba pensando que era

Speaker 1: un fantasma. Así que grité al aire y pregunté. ¿Hola?¿

Speaker 1: Alguien ahí? ¿Sí? El quejido se detuvo de repente al escucharme.

Speaker 1: Me desesperé. Estaba segura de que había alguien ahí y

Speaker 1: no podía ser mi prima. Los caminos se habían alejado muchísimo.

Speaker 1: Estábamos bastante lejos. Si ella o yo gritaba, no nos

Speaker 1: íbamos a escuchar. Intenté poner atención a mi alrededor. No

Speaker 1: me era desconocido. A pesar de que estaba rodeada de árboles,

Speaker 1: sentía que... que de alguna forma ya había estado ahí,

Speaker 1: ya había estado siguiendo un llanto entre los árboles. Claro,

Speaker 1: era como un déjà vu. Seguí buscando. Le pregunté si

Speaker 1: estaba bien, que hablara más para saber dónde estaba, para buscarla,

Speaker 1: que la iba a encontrar. No sabía con quién estaba

Speaker 1: a punto de encontrarme, pero seguía buscando. Unos metros más adelante,

Speaker 1: Cuando ya se acababa el camino, cuando empezaba a buscar

Speaker 1: entre los árboles mientras quitaba las ramas con las manos,

Speaker 1: vi algo, a unos metros, entre los árboles. Ahí, comunidad,

Speaker 1: agachada en cuclillas, como comiendo lodo con las manos, vi

Speaker 1: una figura que reconocía. Una mujer con un vestido viejo,

Speaker 1: con sus manos feas. Era Pascual. Era simplemente esa mujer

Speaker 1: horrible que había visto en mis sueños. Me congelé por

Speaker 1: un momento. No sabía qué hacer. Pero entonces de espaldas

Speaker 1: a mí se levantó y empezó a caminar así, de

Speaker 1: espaldas pero muy rápido hacia mí, corriendo. Me di la

Speaker 1: media vuelta y regresé al camino. Me caí como en

Speaker 1: una maldita película de terror. Me caí y cuando quise

Speaker 1: correr sentía las piernas torpes, como si estuviera en una

Speaker 1: pesadilla que era completamente real. Corrí. Recordé las clases de

Speaker 1: educación física de la secundaria. Corría levantando las rodillas, moviendo

Speaker 1: rápido los brazos. Soy muy mala para todo lo físico.

Speaker 1: Soy pésima para correr. Pero en ese momento estaba segura

Speaker 1: de que de eso dependía mi vida. Quizás más. Empecé

Speaker 1: a gritar. A Mariela. A Mayra. Gritaba que venía detrás

Speaker 1: de mí, que me iba siguiendo. Grité hasta que no

Speaker 1: tuve aire y solo podía seguir corriendo. No podía ver nada.

Speaker 1: Mis piernas empezaban a entumecer. Sentía que no podía correr

Speaker 1: más y sentía que algo estaba corriendo detrás de mí,

Speaker 1: cada vez más cerca. Podía sentir sus manos tratando de

Speaker 1: tocar mi espalda. Antes de continuar comunidad, voy a pedirles

Speaker 1: que respiren, y que se queden al final de este episodio, pues,

Speaker 1: aunque esta historia es larga, el cuándo termine va a

Speaker 1: depender única y exclusivamente de ustedes. Lleguen hasta el final,

Speaker 1: compartan en sus redes cómo están viviendo esta historia, y

Speaker 1: por ahora, continuamos. Escuché voces a lo lejos, y entre

Speaker 1: los árboles pude ver dos figuras caminando con prisa hacia mí,

Speaker 1: Mayra y Mariela. En ese momento no sé de dónde

Speaker 1: saqué fuerza, pero caminé hasta llegar a ellas, y ahí

Speaker 1: me desvanecí. No podía respirar, no podía moverme. Tardé un

Speaker 1: segundo en recordar que algo venía detrás de mí, y

Speaker 1: me levanté sobresaltada, pero las dos me abrazaban preguntándome qué

Speaker 1: había visto. Les dije que una mujer, se las describí,

Speaker 1: les dije que era la mujer de mis sueños, la

Speaker 1: mujer con la que también había soñado mi abuela. Mayra

Speaker 1: dijo que no, que seguramente era la sugestión, que eso

Speaker 1: no podía ser cierto, que ella sabía que no podía

Speaker 1: ser real, que todo estaba en nuestra mente, que no

Speaker 1: podíamos dejarnos llevar, que eso era lo que quería. convencernos

Speaker 1: de que estaba ahí, entre nosotros, pero que no era cierto,

Speaker 1: que no era posible. Un quejido espantoso llenó entonces todo

Speaker 1: nuestro alrededor, todo el bosque. Escuchamos a los pájaros volar,

Speaker 1: como vuelan con miedo después de un disparo. Las tres

Speaker 1: lo escuchamos, los pájaros lo escucharon. Algo se venía acercando

Speaker 1: desde ese sendero por el que llegué. Yo ya no

Speaker 1: podía correr, casi ni caminar, pero entre las dos me ayudaron.

Speaker 1: Mayra dijo que no podíamos detenernos, que aunque fuera arrastrándonos,

Speaker 1: pero teníamos que seguir. Y lo hicimos. Les juro que

Speaker 1: no sé de dónde saqué fuerza. Que les di las

Speaker 1: gracias para que me soltaran y empezamos a caminar. Casi correr.

Speaker 1: Mayra repetía que eso era suficiente. Que no se podía

Speaker 1: acercar más mientras no nos detuviéramos. Mientras no volteáramos atrás.

Speaker 1: Cuando nos acercamos a la casa, Katy estaba esperándonos cerca

Speaker 1: de la puerta. Estaba fumando. Nunca la había visto fumar.

Speaker 1: Al acercarnos empezó a negar con la cabeza... Y cuando

Speaker 1: llegamos nos dijo que no podía creer que no hubiéramos

Speaker 1: encontrado nada. Le dijimos que andaba una mujer en el bosque,

Speaker 1: que venía siguiéndonos. Y dijo que sí, que la alcanzaba

Speaker 1: a ver. Luego nos pidió que volteáramos. Nos señaló hacia

Speaker 1: un árbol grande cerca del camino. Ahí se metió, detrás. ¡Miren!¿

Speaker 1: La alcanzan a ver? Se está asomando. Yo no podía

Speaker 1: ver nada, pero fui la primera en entrar a la casa.

Speaker 1: Me quedé en la puerta porque ellas seguían ahí afuera

Speaker 1: hablando de quién sabe qué. Luego me voltearon a ver

Speaker 1: y se acercaron. Entraron, cerraron la puerta detrás. Le pregunté

Speaker 1: a Kathy qué era eso, quién era ella. Me dijo

Speaker 1: que no sabía, que no podría decírmelo bien. que a

Speaker 1: lo mejor era una pobre loca que vivía por ahí cerca,

Speaker 1: o alguien perdido en el bosque. Me dejó hablando sola.

Speaker 1: Se fue a ver cómo seguía mi abuelo, que continuaba

Speaker 1: preguntando por mi abuelita, pero aún no se comunicaban. Le

Speaker 1: dije a Mariela que Katy estaba loca, pero Mayra dijo

Speaker 1: que ella sabía por qué lo decía. Dicen que cuando

Speaker 1: me pasó eso que me pasó, Yo no parecía yo.

Speaker 1: Yo no hablaba como yo. Que me veía diferente. Quizás

Speaker 1: a eso se refiere, ¿no? Dijo. Se hizo de noche.

Speaker 1: Empezó a lloviznar. Seguimos asomadas a la ventana. Veíamos por

Speaker 1: los árboles. Ahí creo que pude verla. Se veía el

Speaker 1: vestido claro de la mujer caminando entre los árboles. apareciendo

Speaker 1: y desapareciendo detrás de ellos. En algún momento Mayra sacó

Speaker 1: una lámpara con la que quería iluminarla, pero la detuvimos

Speaker 1: y se la logramos quitar. Sonó mi teléfono. Era mi mamá. Hija, este...

Speaker 1: Tienes que decirle algo a tu prima. Venla preparando, por favor.

Speaker 1: Tu abuela está mal. Está muy mal. Y no sabemos

Speaker 1: por qué. Se vino diciendo cosas todo el camino. Venía alucinando.

Speaker 1: Y todavía está así. Y sus signos... Sus signos ya

Speaker 1: están mal. Tienes que estar preparado, ¿ok? Le pregunté a

Speaker 1: mi mamá de qué estaba hablando. Que cómo era posible.

Speaker 1: Por la mañana mi abuela estaba bien. No sé, no sé, mija.

Speaker 1: No sé, tu papá ya va para allá con ustedes.

Speaker 1: Ya debe estar por llegar. Va a hablar con tu

Speaker 1: abuelito y se lo va a traer para acá. Pero,

Speaker 1: por favor, tú ve preparando a tu prima. Pero que

Speaker 1: nadie más se entere, por favor. Que nadie más se entere, ¿ok?

Speaker 1: Colgué y busqué a mi prima. Le dije que me

Speaker 1: acompañara al ático, a mi cuarto por algo.¿ A dónde

Speaker 1: era mi cuarto por algo? Cuando subimos le conté que

Speaker 1: mi abuela estaba mal, pero pareció no afectarle. Solo preguntó

Speaker 1: si ella había muerto. Le dije que no, pero teníamos

Speaker 1: que estar preparadas para lo que fuera. La tristeza... La

Speaker 1: tristeza que le había visto antes de salir al bosque

Speaker 1: había desaparecido. Y yo... Yo ya no entendía nada. Está

Speaker 1: allá afuera. Me dijo mi prima, asomándose por la ventana

Speaker 1: del ático. Miré yo también. Tenía razón. La mujer estaba...

Speaker 1: ahí entre los árboles, pero en un claro desde donde

Speaker 1: se dejaba ver con claridad. Parecía que veía directamente hacia nosotros,

Speaker 1: y les juro que sus pies no estaban tocando el suelo.

Speaker 1: Yo ya no tenía duda de que eso que veíamos

Speaker 1: no era absolutamente nada que se pudiera explicar. A pesar

Speaker 1: de la niebla, a pesar de la oscuridad, podíamos verla

Speaker 1: muy bien. Bajamos corriendo para decirle a Kathy, para que

Speaker 1: la viera. Para decirle dónde estaba, pero cuando fuimos a

Speaker 1: la ventana ya no estaba ahí. No se veía nada

Speaker 1: allá afuera. Lo único que vimos fue algo peor. Por

Speaker 1: el camino estrecho de tierra que llegaba a la casa.

Speaker 1: Las luces de un coche. Del coche de mi papá. Detenido.

Speaker 1: Algo había ocurrido. Estaba lejos, pero tenía que ir hacia él.

Speaker 1: Tenía que verlo. Tenía que correr por la oscuridad, por

Speaker 1: el bosque, pero tenía que llegar a él. Esta historia

Speaker 1: finalizará el próximo jueves. A menos... A menos que lleguemos

Speaker 1: a 30 mil pulgares arriba en este episodio en YouTube antes

Speaker 1: del domingo, en cuyo caso el final lo conoceremos ese

Speaker 1: domingo en la noche. Depende de ustedes comunidad. En el

Speaker 1: episodio final les haremos una buena y una mala noticia

Speaker 1: respecto a esta ouija.

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