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Tres Experiencias Aterradoras de Taxistas manejando de noche

En este episodio de Relatos de la Noche, las carreteras vacías, las calles silenciosas y las madrugadas se convierten en escenarios donde algo parece observar desde la oscuridad.

Un taxista presencia una figura imposible en una casa donde, supuestamente, ya no vive nadie; una noche en el Centro Histórico de la Ciudad de México deja a varios testigos mirando algo extraño sobre las alturas de la Catedral; y un conductor descubre que algunas advertencias hechas en caminos solitarios tal vez no tienen nada que ver con baches o delincuencia. 

Historias sobre personas que trabajan cuando el resto duerme y que, a veces, terminan viendo cosas que preferirían no recordar. 

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Speaker 1: Era de noche y me detuve frente a esa casa vieja,

Speaker 1: con un pequeño patio enfrente. Mientras mi pasajera se bajaba

Speaker 1: y se dirigía a la puerta, yo levanté la vista.

Speaker 1: Desde una ventana me veía una mujer de blanco, de

Speaker 1: pelo suelto y despeinado. Sentí algo extraño, como si no

Speaker 1: fuera una mirada normal, y tenía razón. Las historias que

Speaker 1: vienen de esas personas que conducen por las noches comunidad,

Speaker 1: que viven al volante, son de las más interesantes que

Speaker 1: podemos escuchar. Imaginen lo que se enfrentan en esas noches oscuras,

Speaker 1: de lluvia, de viento helado, mientras tú duermes y estás

Speaker 1: en la seguridad de tu cama. Ellos permanecen allá afuera,

Speaker 1: recorriendo calles, carreteras y caminos. Por eso este episodio va

Speaker 1: dedicado a ellos y a ellas que nos escuchan al volante.

Speaker 1: Por eso te pedimos que si tienes la oportunidad de hacerlo,

Speaker 1: apagues la luz y prepares todo para dejarte llevar por

Speaker 1: las siguientes historias, para imaginar esas calles oscuras. Estás escuchando

Speaker 1: Relatos de la Noche. Buenas noches comunidad. Esta experiencia me

Speaker 1: pasó hace algunos años cuando todavía trabajaba manejando taxi, sobre

Speaker 1: todo por las noches. Yo casi siempre prefería ese horario

Speaker 1: porque había menos tráfico y los viajes solían ser mejores,

Speaker 1: aunque también uno termina viendo cosas raras o situaciones que

Speaker 1: de día probablemente nunca pasarían. No me refiero necesariamente a

Speaker 1: cosas paranormales. A veces era gente peleándose, personas muy tomadas,

Speaker 1: personas llorando o gente que parecía apelar. cargar problemas enormes encima.

Speaker 1: Después de un tiempo uno aprende a leer un poco

Speaker 1: a la gente aunque nunca vuelvas a verla. Era una

Speaker 1: madrugada tranquila y ya me estaba acercando a terminar el

Speaker 1: turno cuando recogí a una señora ya grande, yo le

Speaker 1: calcó unos 70 años o quizás un poco más. Era una

Speaker 1: señora muy delgada, de esas personas que aunque salgan de

Speaker 1: noche traen su suéter bien acomodado y una bolsa pequeña

Speaker 1: colgada del brazo. Cuando subió me saludó muy amable y

Speaker 1: me dio una dirección. Durante el camino casi no hablamos.

Speaker 1: Solo me dijo que haría una parada rápida y luego

Speaker 1: seguiríamos a otro lugar. Me pidió algo muy específico. Nada

Speaker 1: más espérame tantito porque todavía tenemos otro destino, ¿eh? Yo

Speaker 1: le dije que sí. Llegamos unos minutos después a una

Speaker 1: calle vieja. Me acuerdo mucho porque inmediatamente se sentía distinta

Speaker 1: a las calles alrededor. Había casas antiguas, algunas con pintura

Speaker 1: escarapelada y banquetas algo rotas, descuidadas, con hojas sin barrer.

Speaker 1: A esa hora no había absolutamente nadie, ni gente caminando,

Speaker 1: ni paseando perros, ni carros pasando. Parecíamos los únicos vivos ahí.

Speaker 1: La casa donde se detuvo tampoco tenía nada particularmente extraño.

Speaker 1: Era una casa mediana de dos pisos, muy sencilla. Tenía

Speaker 1: un pequeño patio enfrente, pero pequeño de verdad, apenas el

Speaker 1: espacio suficiente para meter un carro y cerrar una reja.

Speaker 1: La señora me pidió que la esperara y se bajó.

Speaker 1: Vi que caminó hacia la reja y empezó a sacar

Speaker 1: unos sobres que estaban como atorados entre los barrotes. Pensé

Speaker 1: que tal vez era publicidad o correspondencia acumulada. Mientras esperaba

Speaker 1: me quedé viéndose a la casa y fue cuando vi algo.

Speaker 1: que había una mujer asomada desde la ventana del segundo piso.

Speaker 1: Lo primero que pensé fue que seguramente la habíamos despertado

Speaker 1: con el ruido del taxi. Tenía la cara muy pálida,

Speaker 1: el cabello negro, algo despeinado, y estaba completamente quieta viendo

Speaker 1: hacia abajo. No sentí miedo ni nada de inmediato. La

Speaker 1: verdad pensé otra cosa. Pensé que tal vez la señora

Speaker 1: que iba conmigo estaba tomando esos sobres sin permiso Y

Speaker 1: la mujer estaba viendo qué hacía Entonces bajé un poco

Speaker 1: mi ventana y le dije Cuidado señor, la están viendo, ¿eh?

Speaker 1: Y señalé hacia arriba La señora volteó a verme sin entender¿

Speaker 1: Qué pasó? La señora de arriba, la está viendo Dije

Speaker 1: yo y le señalé la ventana La están viendo de ahí.

Speaker 1: La señora se quedó callada unos segundos. Luego volvió a

Speaker 1: mirar hacia la casa y después me miró otra vez. No, joven.

Speaker 1: Me sonrió un poco. Ahí no hay nadie. Yo pensé

Speaker 1: que no había entendido y le dije que sí, que

Speaker 1: si había alguien. Que había alguien arriba en la ventana.

Speaker 1: Y volví a señalar. Me acuerdo perfecto porque incluso alcancé

Speaker 1: a verla todavía. Seguía ahí, quieta, asomada. La señora se

Speaker 1: me quedó viendo unos segundos y luego señaló hacia la reja.

Speaker 1: Hasta ese momento me fijé bien. La entrada tenía cadenas

Speaker 1: y candados. Luego vi algo pegado sobre la puerta principal

Speaker 1: y también en una ventana. Era una hoja con un sello.

Speaker 1: bastante elegible y lo reconocí inmediatamente era de la fiscalía

Speaker 1: de homicidios sentí algo horrible en el cuerpo la señora

Speaker 1: me dijo algo muy tranquila casi como si me estuviera

Speaker 1: diciendo una dirección aquí ya no vive nadie y volvió

Speaker 1: a subirse al taxi yo me quedé viendo hacia arriba

Speaker 1: inmediatamente La ventana seguía ahí con las cortinas abiertas, pero

Speaker 1: ya no había nada. Nadie. La señora me dio la

Speaker 1: siguiente dirección y arrancamos. Durante varios minutos ninguno dijo una

Speaker 1: sola palabra. Yo quería preguntarle qué había pasado ahí, quién

Speaker 1: había vivido ahí o por qué estaba recogiendo sus sobres,

Speaker 1: pero algo me detuvo. No sé si miedo o simplemente

Speaker 1: la sensación de que no quería saber más y de

Speaker 1: que no era mi asunto. La dejé en un lugar

Speaker 1: a cinco kilómetros de ahí y terminé mi turno. Pero

Speaker 1: hasta la fecha, esta sigue siendo la noche más horrible

Speaker 1: y la que más recuerdo de mis años de taxista.

Speaker 1: Buenas noches comunidad, esta experiencia me pasó hace unos 10 años

Speaker 1: cuando todavía trabajaba manejando taxi en el centro de la

Speaker 1: Ciudad de México. Aclaro lo de los años porque quienes

Speaker 1: conocen el centro van a entender una diferencia importante. Todavía

Speaker 1: podían circular carros alrededor del Zócalo, no era como ahora.

Speaker 1: Además yo trabajaba los fines de semana casi toda la

Speaker 1: noche porque, aunque era pesado, había más movimiento y también

Speaker 1: mejores viajes. Uno aprende rápido que la madrugada tiene sus

Speaker 1: propias reglas y que el centro sobre todo cambia muchísimo

Speaker 1: cuando la gente se va. Hay lugares que durante el

Speaker 1: día son un caos de ruido, vendedores, turistas y tráfico,

Speaker 1: pero en la madrugada parecen escenarios abandonados, de películas de miedo.

Speaker 1: Me acuerdo que ese día había sido especialmente cansado. Desde

Speaker 1: temprano me habían salido viajes muy raros. De esos que

Speaker 1: se te quedan en la cabeza aunque no tengan nada paranormal.

Speaker 1: Con gente rara pues, o grosera. Me tocó llevar a

Speaker 1: un señor que durante 20 minutos enteros habló solo en el

Speaker 1: asiento de atrás. Y cuando lo dejé me di cuenta

Speaker 1: de que traía puesto un audífono y estaba hablando por teléfono.

Speaker 1: Lo peor es que yo había intentado contestarle un par

Speaker 1: de veces en su plática. También llevé a una pareja

Speaker 1: que se venía peleando horrible y que terminó reconciliándose antes

Speaker 1: de bajarse. Hasta me tocó un muchacho bastante tomado que

Speaker 1: insistí en que lo llevara a una dirección y luego

Speaker 1: decía que no, que mejor a otra porque, según él,

Speaker 1: alguien lo venía siguiendo. Cosas hasta cierto punto normales para

Speaker 1: alguien que trabaja de noche. Lo curioso es que desde

Speaker 1: el principio de ese día traía una idea en la cabeza.

Speaker 1: Yo ya me quería ir a dormir, sentí ese cansancio

Speaker 1: donde ya ni quieres otro viaje, donde hasta te imaginas

Speaker 1: llegar a tu casa a quitarte los zapatos, que casi

Speaker 1: lo puedes sentir. Y eso es lo que me da

Speaker 1: mucha risa ahora, porque nunca me imaginé que lo más

Speaker 1: extraño del día iba a pasar justo en el último viaje,

Speaker 1: el que menos quería tomar. Y eran cerca de las 3

Speaker 1: de la mañana cuando me pidieron pasar por una pareja

Speaker 1: que estaba cenando por la zona del Zócalo. Cuando llegué

Speaker 1: me dijeron que saldrían en unos minutos pero que estaban

Speaker 1: esperando a alguien más. Estacioné y me quedé esperando afuera

Speaker 1: del restaurante. Como faltaban unos minutos me bajé del taxi

Speaker 1: para estirar las piernas. Y me acuerdo muchísimo de esa

Speaker 1: imagen porque pocas veces vi el centro así de vacío.

Speaker 1: Y se ve todavía más impresionante así. Volté hacia el

Speaker 1: zócalo y no había nadie. Las luces iluminaban la plaza enorme,

Speaker 1: pero se veía vacía, silenciosa. La catedral se levantaba enfrente

Speaker 1: y las torres se veían oscuras contra el cielo. Había

Speaker 1: algo raro en verla así, tan sola. Uno está acostumbrado

Speaker 1: a verla toda rodeada de gente. Mientras estaba viendo hacia

Speaker 1: allá escuché un ruido, un aleteo, pero fue un aleteo raro.

Speaker 1: No sonó como las palomas que siempre hay por el centro,

Speaker 1: ni como cualquier ave que hubiera escuchado antes. Yo crecí

Speaker 1: cerca de la playa y lo primero que pensé fue

Speaker 1: en los pelícanos. Sonaba parecido a eso, grave, pesado, como

Speaker 1: alas muy grandes moviéndose lento. Volté inmediatamente hacia arriba y

Speaker 1: hacia los lados. Nada. No vi nada. Y fue raro

Speaker 1: porque lo había sentido muy cerca de mí. Pensé que

Speaker 1: tal vez el sonido había rebotado entre los edificios o

Speaker 1: algo así, pero sí me llamó la atención porque era

Speaker 1: un sonido muy fuera de lugar. En la ciudad no

Speaker 1: se acostumbra a escuchar motores, claxons, sirenas, la grabación de

Speaker 1: quienes pasan vendiendo tamales oaxaqueños. el sonido del vendedor de

Speaker 1: camotes pero eso no eso no pertenecía ahí seguí esperando

Speaker 1: y a los pocos minutos salieron dos mujeres y un

Speaker 1: hombre riéndose y hablando fuerte eran las personas que yo

Speaker 1: esperaba se veían ya algo tomados se acercaron al taxi

Speaker 1: todavía platicando entre ellos y en eso Una de las

Speaker 1: mujeres se quedó callada de golpe. Se quedó viendo hacia

Speaker 1: arriba y dijo,¿ Qué es eso? Todos volteamos hacia donde señalaba,

Speaker 1: y lo que vi todavía me cuesta explicarlo. En una

Speaker 1: de las partes altas de la catedral, asomándose desde arriba,

Speaker 1: había algo. Era negro, completamente negro, pero negro de verdad blanco.

Speaker 1: no como una sombra, parecía una figura alta agachada sobre

Speaker 1: el borde. Al principio pensé que era un ave, pero enorme,

Speaker 1: aunque luego pensé que no, porque estaba demasiado alta y

Speaker 1: demasiado rígida, y además había algo que me hizo sentir horrible,

Speaker 1: la cara como unidad, porque mientras todo lo demás era

Speaker 1: completamente oscuro, había algo blanco... tenía el rostro blanco... tenía

Speaker 1: el rostro exageradamente pálido... y estaba volteando hacia nosotros... sentíamos

Speaker 1: que nos estaba viendo... hasta ahorita no sé cómo explicarlo...

Speaker 1: porque no parecía un pájaro... pero tampoco una persona... y

Speaker 1: mientras más intentaba entender... qué estaba viendo... menos sentido tenía...

Speaker 1: una de las mujeres dijo... por Dios,¿ qué es eso?,

Speaker 1: pero nadie le respondió, nadie, ni una palabra, ni un

Speaker 1: no sé, porque los demás seguíamos viéndose allá, y yo

Speaker 1: tuve una sensación bien fea de pronto, sentí que eso

Speaker 1: también nos estaba viendo a nosotros, con tanta atención como

Speaker 1: nosotros a él, como si hubiera notado que lo veíamos,

Speaker 1: La mujer fue la primera en reaccionar y pidió que

Speaker 1: nos fuéramos de ahí por favor y abrió la puerta

Speaker 1: del taxi. Los demás subieron rapidísimo. Ya ni se estaban riendo,

Speaker 1: yo creo que hasta se les había bajado la borrachera.

Speaker 1: El hombre me pidió a gritos que arrancara por favor.

Speaker 1: Me subí rápido y nos fuimos. Y me acuerdo muchísimo

Speaker 1: de que nadie habló durante minutos, varios minutos. Ya nadie

Speaker 1: hizo bromas, menos intentó explicar lo que acabábamos de ver. Nada.

Speaker 1: Los dejé y me fui a mi casa. Hasta la

Speaker 1: fecha sigo pensando en eso porque créanme que he buscado

Speaker 1: mucha información sobre aves de la ciudad y sobre leyendas

Speaker 1: urbanas en el Zócalo. Pero nunca encontré algo que se pareciera.

Speaker 1: Por eso quise compartir esto aquí. porque me da curiosidad

Speaker 1: saber si alguien más ha visto algo parecido en lo

Speaker 1: alto de edificios del centro o cerca de las torres

Speaker 1: de la catedral, porque si fui el único, prefiero quedarme

Speaker 1: con la idea de que vi un animal raro, pero

Speaker 1: si alguien más ha visto algo así, entonces honestamente ya

Speaker 1: no sé qué pensar. Gracias por seguir escuchando comunidad, no

Speaker 1: voy a detenerme mucho antes de la última historia de

Speaker 1: esta noche, solo recuerden que en la descripción están los

Speaker 1: enlaces para seguirnos en nuestras redes sociales, para que encuentren

Speaker 1: a donde mandar sus historias, y también si quieren para

Speaker 1: comprar mi libro, si quieren, ahí también lo pueden encontrar.

Speaker 1: Y recuerden que no contamos estas historias en ningún otro canal,

Speaker 1: Aunque sigan creando canales y canales y canales con nuestros relatos,

Speaker 1: y algunos hasta les pongan Uriel Reyes en el nombre,

Speaker 1: no se dejen llevar por estos canales piratas que lo

Speaker 1: único que buscan es engañarlos y pedirles donaciones. Pero bueno,

Speaker 1: es momento de olvidarnos de eso y seguir con más,

Speaker 1: que aún quedan relatos esta noche. Buenas noches, comunidad. Quisiera

Speaker 1: compartir una experiencia que me pasó hace unos tres años,

Speaker 1: cuando trabajaba manejando una aplicación. Lo hacía prácticamente todos los

Speaker 1: días porque acababa de nacer mi hija, y la verdad

Speaker 1: es que cuando tienes un bebé en casa, aunque trabajes muchísimo,

Speaker 1: siempre sientes que hace falta dinero para algo. Que pañales,

Speaker 1: que leche, que una consulta, que cualquier cosa. Además... Yo

Speaker 1: sí me clavé muchísimo cuando mi hija nació. Aunque saliera

Speaker 1: cansadísimo de trabajar, aunque trajera sueño o hambre, lo único

Speaker 1: que quería era regresar a verla aunque estuviera dormida. Llegar,

Speaker 1: cenar algo rápido con mi esposa y sentarme un rato

Speaker 1: junto a ellas. Eso era mi plan perfecto. Ese día

Speaker 1: había sido especialmente pesado. Había empezado temprano y ya era

Speaker 1: de noche cuando decidí que iba a ser un último

Speaker 1: viaje y ya, me regresaría a la casa. Me acuerdo

Speaker 1: perfecto porque había llovido durante la tarde y todavía había

Speaker 1: calles mojadas por todos lados. Acepté un viaje sin fijarme

Speaker 1: mucho y cuando reviste el destino sí pensé, ah caray.

Speaker 1: Era hasta una colonia bastante retirada, de esas que ya

Speaker 1: están casi pegadas al cerro o a terrenos vacíos. Y

Speaker 1: además aparecía que para entrar había camino en malas condiciones.

Speaker 1: Sí pensé en cancelarlo, la verdad. No por mala onda,

Speaker 1: pero los que manejan saben que hay zonas donde simplemente

Speaker 1: no te encanta ir de noche. Aún así ya lo

Speaker 1: había aceptado y seguí hacia el punto. La persona era

Speaker 1: una muchacha muy joven. Yo creo que tendría unos 18 años

Speaker 1: o 19 si acaso. Traía un uniforme negro como de restaurante

Speaker 1: o cafetería, y una mochilita pequeña. Cuando se subió hasta

Speaker 1: sonrió y me dijo que muchas gracias por aceptar. Le

Speaker 1: dije que sí, que no había problema, y luego me

Speaker 1: dijo algo que sí me dio un poco de cosa.

Speaker 1: Es que ya varios me han rechazado. Le pregunté que

Speaker 1: por qué y hasta se rió poquito. Me rechazan el

Speaker 1: viaje por donde vivo. Y la verdad yo sé que

Speaker 1: está feo ir para allá y más estas horas. Me

Speaker 1: explicó que estaba empezando a trabajar de mesera y que

Speaker 1: apenas llevaba unos días. Se veía cansada la pobre. Hasta

Speaker 1: me dijo que ese día le había tocado quedarse a

Speaker 1: limpiar al final. La verdad me dio gusto haber aceptado

Speaker 1: el viaje. Fuimos platicando tranquilo. Me preguntó si llevaba mucho

Speaker 1: tiempo trabajando como conductor y también me preguntó si tenía hijos,

Speaker 1: porque yo traía una foto de mi bebé en el tablero.

Speaker 1: Le enseñé esa fotografía y me acuerdo que me dijo

Speaker 1: que estaba bien bonita mi hija. Empezamos a hablar de

Speaker 1: cosas normales, nada raro. Poco a poco empezaron a desaparecer

Speaker 1: los negocios y las calles iluminadas. Después empezaron las calles

Speaker 1: medio vacías, luego carreteras, Y entonces llegamos a la terracería.

Speaker 1: Había charcos por todos lados porque había llovido, y las

Speaker 1: llantas hacían ese ruido raro entre lo de aguado y piedras.

Speaker 1: Allí la radio comenzó a meter algo de interferencia. La

Speaker 1: muchacha iba viendo por la ventana y de pronto me dijo,« Oiga,

Speaker 1: cuando vaya de regreso por aquí, písele y no baje

Speaker 1: mucho la velocidad». Me di algo de risa y le

Speaker 1: pregunté que si por los baches, pero ella seguía viéndose afuera. Sí, bueno,

Speaker 1: por eso también. Después volteó y sonrió poquito. Nada más,

Speaker 1: por favor, no se vaya despacito y no se vaya

Speaker 1: a parar. Pensé que a lo mejor asaltaban o algo así,

Speaker 1: y no sería raro, parecía un lugar peligroso. Seguimos avanzando

Speaker 1: y llegamos a la colonia. No sé cómo explicarlo bien,

Speaker 1: pero parecía otra ciudad. Había muy pocas luces en las calles.

Speaker 1: Estas estaban completamente vacías. Casas separadas unas de otras y

Speaker 1: casi no había gente caminando. No se veía vida. Parecía

Speaker 1: más un pueblo perdido ahí adentro. La dejé unas cuadras

Speaker 1: adelante y antes de bajar se me volvió a agradecer.

Speaker 1: Gracias por no cancelar y por traerme. Yo le dije

Speaker 1: que se cuidara y me fui. Ya de regreso me

Speaker 1: acordé de lo que me había dicho, así que sí

Speaker 1: aceleré un poco en la atardecería, aunque tampoco podía ir

Speaker 1: tan rápido por los faches y los charcos. Fue justo

Speaker 1: ahí cuando vi que algo salió de entre la hierba, rapidísimo,

Speaker 1: algo chiquito. Corrió y se metió directamente debajo del carro.

Speaker 1: Sentí horrible porque lo primero que pensé fue, ya atropellé

Speaker 1: a un conejo. Por el tamaño me pareció uno. Frené

Speaker 1: por completo y me quedé unos segundos viendo el parabrisas,

Speaker 1: esperando que el animal saliera por mi lado. Abrí la

Speaker 1: puerta y me bajé. La noche estaba muy callada. Solo

Speaker 1: se escuchaban algunos grillos y perros ladrando, pero bien a

Speaker 1: lo lejos. Saqué mi celular y prendí la lámpara. Me

Speaker 1: agaché para ver debajo del carro, primero por un lado,

Speaker 1: luego por el otro, entre las llantas, y nada, ni

Speaker 1: un conejo, ni una ardilla, ni un perro, ni algo atorado, nada.

Speaker 1: Y estaba por volver a subirme cuando escuché un chiflido.

Speaker 1: Fue bajito entre las ramas. Me quedé quieto esperando. Luego

Speaker 1: escuché algo moverse y pensé que tal vez si era

Speaker 1: un animal Pero después escuché una risa No era una

Speaker 1: risa fuerte ni como de niños jugando Era una risa

Speaker 1: No se escuchó como niños jugando a lo lejos en

Speaker 1: el pueblo pero Si era una risa bajita Como cuando

Speaker 1: alguien intenta aguantarse la risa con la mano en la

Speaker 1: boca Y luego escuché otra, pero más lejos. Y luego otra.

Speaker 1: Sentí algo muy feo en el estómago porque no sonaba

Speaker 1: como si estuvieran juntas. Sonaba como si hubiera varias cosas

Speaker 1: escondidas entre la hierba alrededor, riéndose de mí. Me subí

Speaker 1: al carro de un brinco. Ni siquiera cerré bien la

Speaker 1: puerta al principio. Arranqué y me fui. Y me acuerdo

Speaker 1: muchísimo de algo porque hasta la fecha me da vueltas

Speaker 1: en la cabeza. Mientras manejaba sentía una desesperación enorme por

Speaker 1: llegar con mi esposa y con mi hija. No miedo

Speaker 1: de chocar, no miedo de que me fueran a hacer algo,

Speaker 1: era otra cosa. Era una necesidad horrible de llegar a

Speaker 1: mi casa y verlas. Como si una parte de mi

Speaker 1: cabeza me estuviera diciendo, vete de aquí y llega ya.

Speaker 1: Llegué mucho más rápido de lo normal. Mi esposa estaba

Speaker 1: dormida en el sillón con la bebé encima y la

Speaker 1: televisión seguía prendida Me senté junto a ellas un rato

Speaker 1: sin despertarlas La verdad terminé quedándome dormido en el sillón

Speaker 1: Mi esposa despertó después de un rato porque la bebé

Speaker 1: seguía encima de ella y fue a acostarla a su

Speaker 1: cuna Me acuerdo que medio abrí los ojos cuando pasó

Speaker 1: frente a mí y luego me volví a quedar dormido

Speaker 1: Nosotros hacíamos mucho eso cuando estábamos muy cansados Decíamos que

Speaker 1: íbamos a descansar un rato y terminábamos dormidos en la sala.

Speaker 1: No sé cuánto tiempo pasó después, pero desperté por algo.

Speaker 1: Al principio ni siquiera entendí qué era. Escuchaba un ruido constante, suave,

Speaker 1: como aire entrando a la casa. Me quedé acostado unos

Speaker 1: segundos tratando de ubicarlo y vi que mi esposa también

Speaker 1: abrió los ojos. Se me quedó viendo y me preguntó

Speaker 1: si escuchaba eso. Le dije que sí. Pensé que alguna

Speaker 1: ventana se había quedado abierta y no se dio cuenta

Speaker 1: o algo así. Me levanté todavía medio dormido y empecé

Speaker 1: a revisar. La sala estaba cerrada. Las ventanas de la

Speaker 1: cocina también. Luego vi que la ventana del baño estaba

Speaker 1: completamente abierta. Era una ventanita pequeña y alta, de esas

Speaker 1: que casi nunca volteas a ver. Me acerqué para comprobarlo

Speaker 1: y sí... Estaba totalmente abierta... Hasta pensé que qué raro

Speaker 1: porque juraría que esa siempre estaba cerrada... La volví a

Speaker 1: cerrar y el ruido del aire desapareció... Pero entonces mi

Speaker 1: esposa dijo lo siguiente... No, no, eso no, mira... Escucha... Escucha...

Speaker 1: Me quedé quieto unos segundos... Y entonces sí la escuché.

Speaker 1: Era una risa muy bajita, que venía del cuarto de

Speaker 1: la bebé. Sentí algo muy feo en el estómago porque

Speaker 1: reconocí la sensación inmediatamente. No sé cómo explicarlo bien. No

Speaker 1: era exactamente la misma risa que escuché entre las ramas,

Speaker 1: pero sentí algo parecido a cuando reconoces una voz por

Speaker 1: teléfono aunque se escucha diferente. Algo en mi cabeza me

Speaker 1: dijo que eso no era nuevo. Mi esposo se levantó

Speaker 1: primero y caminó hacia el cuarto. Yo fui detrás. La

Speaker 1: puerta estaba medio abierta y cuando nos acercamos alcanzamos a

Speaker 1: ver movimiento adentro. Fue rapidísimo. Vi una silueta pequeña sobre

Speaker 1: la cuna y luego saltó. No sé cómo explicarlo porque

Speaker 1: fue cuestión de menos de un segundo. Pero no pareció

Speaker 1: un gato ni pareció un perro. Ni siquiera recuerdo haberle

Speaker 1: visto forma bien. Solo vi algo pequeño que brincó desde

Speaker 1: la cuna hacia abajo y desapareció de mi vista. Pero

Speaker 1: lo que me hizo sentir peor fue que pensé exactamente

Speaker 1: en lo mismo que había visto en la terracería. No

Speaker 1: sé por qué, pero simplemente lo pensé. La bebé comenzó

Speaker 1: a llorar inmediatamente. Pero llorar horrible. De esos llantos que

Speaker 1: hacen los bebés cuando de verdad algo les asusta o

Speaker 1: algo les duele. Como si algo lo hubiera mordido. Entramos

Speaker 1: corriendo y mi esposa la cargó mientras yo me puse

Speaker 1: a revisar debajo de la cuna, detrás de los muebles,

Speaker 1: dentro del closet, por todos lados. No había nada, pero

Speaker 1: nada de nada. Y mientras mi esposa cargaba a la

Speaker 1: niña y trataba de calmarla, en medio de los gritos

Speaker 1: juraría haber escuchado otra vez una risa. Que no salió

Speaker 1: de la bebé, por supuesto. Que no salió de mi esposa.

Speaker 1: pero sí salió de esa habitación. Mi esposa ya estaba

Speaker 1: llorando y me dijo que le llamara su mamá. Le

Speaker 1: marqué y contestó medio dormida a la señora, pero en

Speaker 1: cuanto escuchó llorar a mi esposa enseguida le cambió la voz.

Speaker 1: Nos preguntó qué había pasado y primero le contamos lo

Speaker 1: de la niña. Después terminé contándole lo de mi viaje,

Speaker 1: lo que me pasó en el camino. Hubo unos segundos

Speaker 1: de silencio, Y me acuerdo mucho de eso porque cambió

Speaker 1: por completo el tono con el que estaba hablando. Nos dijo,

Speaker 1: recen el Salmo 91 y vénganse para acá en cuanto lo terminen.

Speaker 1: Agarramos una pañalera y nos fuimos. La verdad yo tampoco

Speaker 1: quería quedarme ahí. Sentí algo raro en la casa y

Speaker 1: ni siquiera podía explicar por qué. Nos terminamos quedando dormidos

Speaker 1: allá en la casa de mi suegra porque ya era madrugada.

Speaker 1: Y al despertar me di cuenta de algo raro. Mi

Speaker 1: suegra no estaba. Regresó un rato después como si nada

Speaker 1: y dijo que había salido temprano. Pero más tarde, mi

Speaker 1: esposa me contó que en realidad había ido sola a

Speaker 1: nuestra casa durante la madrugada. Nunca nos dijo hacer qué. Nunca.

Speaker 1: Solo nos pidió algo muy específico. Que mi esposa y

Speaker 1: la bebé se quedaran tres días con ella. Vivía a

Speaker 1: unas seis cuadras de mi casa, así que así la hicimos.

Speaker 1: Y la verdad, después de eso todo volvió a la normalidad.

Speaker 1: La niña volvió a dormir bien. No volvimos a escuchar nada.

Speaker 1: No pasó absolutamente nada más. Pero comunidad... Mi suegra falleció

Speaker 1: a principios de este año, y ahora me arrepiento muchísimo

Speaker 1: de algo. Nunca le pregunté qué fue lo que hizo

Speaker 1: aquella madrugada, y nunca le pregunté qué creyó que estaba

Speaker 1: dentro de la cuna de mi hija.¿ Ustedes qué piensan, comunidad?

Speaker 1: Que pasen muy buenas noches.

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